Barcelona

Bloqueo en vivienda en el Ayuntamiento y conjura por una Barcelona más segura

Pleno municipal

El Consistorio se borra del debate sobre la compra especulativa de pisos a la espera de lo que decida el Parlament

Collboni, justo antes de empezar el pleno municipal de este viernes

Collboni, justo antes de empezar el pleno municipal de este viernes

Mané Espinosa

Los culés más veteranos seguro que se acuerdan de aquellas ligas que se ganaron en Tenerife en la última jornada. No depender de uno mismo puede terminar bien, como sucedió en esta efeméride futbolística después de que el Madrid perdiera dos partidos de infarto en el estadio Heliodoro Rodríguez López en 1992 y 1993. Pero también puede pasar, como es el caso del Ayuntamiento de Barcelona, y disculpen el giro argumental, que la dependencia de otras instancias, estamentos o decisiones ajenas se convierta en un freno de mano a medio levantar. En el pleno municipal de este viernes ha quedado claro que las dos principales inquietudes de los barceloneses, el acceso a la vivienda y la inseguridad, dependen en buena medida de lo que se dictamine y apruebe en el Parlament o en el Congreso de los Diputados. Así que unas veces sale cara y otras veces sale cruz.

Pero más allá de las competencias también esta el control del relato en temas que afectan a la vida de los ciudadanos. De ahí que no pase un día en el que un miembro del gobierno de Jaume Collboni no suelte el claim sobre “el derecho a quedarse en Barcelona”. Este viernes no ha sido una excepción. La crisis habitacional fue, como de costumbre, uno de los puntos fuertes del cónclave, aunque sin avances significativos, puesto que volvió a caer la propuesta de abrir una comisión de estudio que analice la manera de frenar las denominadas compras especulativas de pisos. La medida ya fue tumbada el pasado diciembre a proposición de Esquerra y ahora se ha reeditado el estrépito con el PSC como maestro de ceremonias. 

Protagonismo

Esquerra y comunes se enzarzan por el control del relato sobre la crisis de la vivienda en la ciudad

BComú se ha abstenido al igual que Junts, una sintonía involuntaria que se explica por el deseo de los comunes de no perder las riendas de la lucha por una vivienda digna en la capital catalana, la matriz ideológica que les llevó a la alcaldía en el 2015. O sea, para ellos, crear una terapia de grupo política para debatir si se puede o no se puede hacer negocio con los pisos es una pantalla más que superada. Por eso han llevado una proposición, que tampoco ha prosperado, que instaba a dejarse de estudios y ponerse ya con un reglamento que logre barrer a los especuladores de las calles de Barcelona. No lo han conseguido, pero no están tan lejos de lo que dijo el jueves el alcalde en una conferencia: “Hay fondos de inversión que ya han dicho que se van de la ciudad; pues adiós”. 

Lluís Rabell, uno de los protagonistas del pleno de febrero, ya que ha anunciado su adiós del Ayuntamiento
Lluís Rabell, uno de los protagonistas del pleno de febrero, ya que ha anunciado su adiós del AyuntamientoMané Espinosa

En cualquier caso, en esta cruzada, el frente más importante está en el Parlament, donde el grupo de los Comuns y el president Salvador Illa rubricaron hace 15 días un acuerdo presupuestario que incluye el veto a la compra especulativa en zonas tensionadas. “Podíamos haber salido de aquí con una modificación contra los colivings o el alquiler de temporada”, ha reprochado la siempre vehemente Lucía Martín (BComú). “Ustedes confunden el deseo con la realidad”, ha respondido Eva Baró (ERC), mientras las sillas de la derecha preparaban unas palomitas. Ningún avance significativo, al margen de una llamativa y reciente licitación pública a cargo del Ayuntamiento: vigilancia de una veintena de solares municipales en Sant Andreu por valor de 176.000 euros. En los que, en un suponer, algún día debería construir nueva vivienda para ampliar la oferta.

Me voy para luchar por mi vida. Quiero a mi compañera y a mis hijos, pero también seguiré luchando por mis convicciones”

Lluís Rabell

Concejal del PSC

Esta greña ideológica a cuenta de la izquierda coincide con un acercamiento entre PSC y Junts, que en los últimos dos meses se han buscado y se han encontrado en temas vinculados con los usos del espacio público. En diciembre aprobaron juntos la modificación de la ordenanza de civismo, vigente desde el 15 de febrero, y ayer comulgaron de la mano, en un calco de lo sucedido días atrás en el Congreso de los Diputados, a favor de la reforma legal diseñada para combatir la lacra de la multirreincidencia que ha generado otro manido y realista claim, ese que reza que muchos delincuentes entran por una puerta de la comisaría y salen por otra.

De izquierda a derecha, Sirera, Calvet, Munté y Martí calientan motores antes del pleno de este viernes
De izquierda a derecha, Sirera, Calvet, Munté y Martí calientan motores antes del pleno de este viernesMané Espinosa

Ambos partidos se han votado favorablemente sendas proposiciones que de alguna manera son autoespaldarazos a cinco años de negociación y diálogo (ver foto de la página anterior) para que Barcelona pudiera disponer de una legislación más favorable para combatir algo que se explica con algunas cifras: según los últimos datos de delincuencia en la ciudad hechos públicos el 13 de febrero, 470 personas han sido detenidas en 4.001 ocasiones y se les atribuyen un total de 9.726 delitos.En resumen, los textos de PSC y Junts se felicitan por el endurecimiento del Código Penal (también han votado a favor PP y Vox, mientras que Esquerra y BComú se han abstenido), reclaman más medios judiciales y se conjuran para que Mossos y Guardia Urbana trabajen de manera coordinada, lo que incluye compartir bases de datos y lo que sea menester para que la multirreincidencia, dijo el alcalde en un arrebato de optimismo, sea “un fenómeno que pase a la historia”.

Petición de Junts

Collboni descarta cambiar el nombre de la calle Ferran a pesar de que no queda claro a qué Ferran rinde homenaje

El pleno no ha dado para mucho más pero sí ha habido una cosa simpática. Junts ha pedido cambiar el nombre de la calle Ferran por el de Joan Fiveller, conseller en cap del siglo XV que tiene una plaza en la Ciutadella y una escultura en la sede del Ayuntamiento en Sant Jaume. El alcalde lo ha rechazado y ha recordado que en 1910 ya dejó de ser la calle Ferran VII para ser, simplemente, la calle Ferran. “¿Pero qué Ferran?”, ha preguntado sin suerte el concejal Joan Rodríguez. 

El teniente de alcalde Valls (PSC) y la concejala Tarafa (BComú) bromen antes de entrar al trapo en el pleno
El teniente de alcalde Valls (PSC) y la concejala Tarafa (BComú) bromen antes de entrar al trapo en el plenoMané Espinosa

La mañana en el salón Carles Pi i Sunyer ha terminado con el discurso de despedida de Lluís Rabell. El concejal del PSC ha anunciado su adiós para centrarse en la lucha contra un cáncer que le diagnosticaron en el 2023 y que el pasado diciembre le obligó a iniciar un exigente tratamiento. Sin apenas mirar un solo papel, ha regalado un emotivo discurso lleno de agradecimientos y carente de ego. “Me voy para luchar por mi vida –ha compartido–. Soy un enamorado de la vida; quiero a mi compañera y a mis hijos, pero también seguiré luchando por mis convicciones”. Expresidente de la FAVB y exdiputado en el Parlament, ha cosechado el elogio unánime de todas las bancadas que han coincidido, como ha resumido el alcalde, en que se marcha “un intelectual en el sentido más amplio de la palabra”.