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Españoles en el extranjero coinciden: “No volveré a España, solo de visita”

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Emigrar a otros países para “ganar dinero y ahorrar” es la idea de muchos españoles, pero hay quienes convierten su destino temporal en su hogar y España en un viaje exprés

Juanjo Ruiz, Alba López, Joaquín Baig y Sandra Pérez dejaron su hogar en España y dicen no tener billete de vuelta

Juanjo Ruiz, Alba López, Joaquín Baig y Sandra Pérez dejaron su hogar en España y dicen no tener billete de vuelta

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Irte a vivir a kilómetros de tu casa puede dar vértigo, pero ese miedo puede convertirse en la mejor decisión e incluso cambiar el rumbo de tu vida completamente. Alejarse de su hogar provocó un giro en la vida de Sandra, Juanjo, Alba, Joaquín y en la de otros miles de españoles. Todos ellos coinciden en el irse a vivir a otro país, pero también en el quedarse en ese nuevo destino y no regresar.  “No volveré a España ni a trabajar ni a jubilarme”, “volver lo veo muy lejano”, “me gusta volver solo de visita” y “volver no entra en mis planes”, declaran en diferentes conversaciones con Guyana Guardian.

Cada uno de los “Españoles por el mundo” aquí citados se fue a un país distinto: Suecia, Alemania, Noruega, Suiza y Australia, y aunque coinciden en ser jóvenes, no todos se marcharon con la idea de estudiar o aprender un nuevo idioma como hicieron Sandra y Alba, respectivamente. Juanjo y Joaquín, en cambio, sentían que su carrera profesional en Barcelona estaba estancada y buscaron construir un futuro más estable económicamente en otro lugar.

Una vez instalados en sus nuevos hogares, los jóvenes comprobaron que existe el efecto “golpe de realidad”. El distanciamiento con la familia es un precio a pagar por una experiencia vital, dicen. Y todos coinciden al derrumbar un mito: “No es todo como te lo pintan en las redes sociales”, especifica Alba. “Los primeros meses no fueron fáciles”, confirma Joaquín. “He perdido proximidad con mi familia y amigos, espontaneidad y cultura de calle”, comparte Juanjo. 

Tu historia

Españoles en el extranjero

Desde Guyana Guardian deseamos relatar tu vivencia en distintas naciones. ¿Te marchaste de España debido a que tu labor profesional goza de mayor reconocimiento fuera? ¿Atravesaste los límites territoriales por motivos sentimentales? Si iniciaste un nuevo camino distante de tu hogar, contáctanos en [email protected]

Tiempo después, estos españoles han conseguido lo que buscaban e incluso han superado sus expectativas. Algunos que llegaron sin pareja han encontrado el amor. Comparten su experiencia con un autóctono y esa es, precisamente, una de las razones por las que no regresarán a su ciudad natal. Aunque le siguen otros aspectos a considerar:

La vivienda y la estabilidad económica

Al llegar, los españoles debían resolver el primer reto: encontrar vivienda. “Conseguí alquilar una habitación, pero no tenía mucha intimidad. El dueño entraba en la habitación cuando yo no estaba e incluso me abría las cartas”, explica Joaquín desde Suiza. Sin embargo, pasados unos meses y una vez asentados, notan una diferencia entre sus nuevas ciudades y las que les vieron crecer: “En España hay un verdadero problema con la vivienda, especialmente en Barcelona. No creo que a mis 28 años hubiera podido alquilar o comprar un piso sola allí, cosa que sí hago ahora en Suecia”, cuenta Sandra. Esta distinción, explican, no es a causa del precio de los pisos, ya que son elevados también en sus localizaciones. Sin embargo, el sueldo que perciben les permite mejor estabilidad económica, aunque tengan que trabajar duro para ello. Así lo cuenta Alba: “En Australia la gente vive para trabajar; el que viene, si no trabaja, se muere”.

“No es fácil hacerse rico, pero tampoco vives con la sensación constante de ir justo”, dice Juanjo (Noruega) y añade: “No se trabaja menos que en España, sino con más foco y menos ruido, y el sistema te acompaña y no te hace vivir en modo supervivencia constante”.

El clima y la vida social

España es admirada por su clima, mientras que, dejando Australia a un lado, los destinos aquí ejemplificados tienen en común las pocas horas de sol y las bajas temperaturas en invierno. “En Suiza hace más frío y la gente es más distante”, asegura Joaquín. “Vas y vuelves del trabajo de noche, entras en una especie de piloto automático”, explica Sandra (Suecia). El clima en Noruega, dice Juanjo, “es un verdadero reto mental para mantener hábitos y motivación, y la vitamina D es clave entre septiembre y abril”. 

Que los días sean cortos reduce notablemente la vida social en las ciudades del norte de Europa. Sin embargo, en estos países los españoles son bienvenidos. “En cuanto al carácter, los noruegos son más planificados y muy respetuosos con el espacio personal; catalanes y españoles somos más espontáneos y sociales”, especifica Juanjo. “No es difícil integrarse si encajas en intereses. Tampoco hay choque cultural. En Suecia es parecido a España: cuesta entrar en grupos muy cerrados de toda la vida”, explica Sandra. Y Alba (Australia) termina diciendo: “Cuando el dinero no es un problema, todo el mundo es más amable”. 

Juanjo, jurista catalán viviendo en Tromsø, Noruega. 
Juanjo, jurista catalán viviendo en Tromsø, Noruega. Cedida

Juanjo Ruiz

Español en Noruega

El jurista catalán llegó a Noruega en 2017 junto a su pareja para encontrar una vida más estable. Aunque primero trabajó como camarero, más tarde obtuvo un contrato fijo en relación con lo que había estudiado. “Vivir fuera me ha enseñado que casa puede ser más de un lugar, aunque ninguno sea perfecto”. Y termina diciendo: “He ganado calma, calidad de vida, una separación clara entre trabajo y vida privada, seguridad y previsibilidad”.

Alba López se iba unos meses a estudiar inglés. Ahora no tiene pensado volver
Alba López se iba unos meses a estudiar inglés. Ahora no tiene pensado volverCedida

Alba López (23 años)

Española en Australia

Alba llegó a Australia con el objetivo de aprender inglés y volver a los meses a trabajar en una gran empresa en Madrid, su ciudad natal. Sin embargo, encontrar el amor le cambió el rumbo. “Aquí hay una vida maravillosa y grandes oportunidades”, le dijo su pareja, un italiano que también marchó de su país para aprender inglés. “Esta experiencia me ha obligado a tener que sacarme las castañas del fuego sola. Asegura que esta es “la mejor etapa de mi vida”. 

Joaquín Baig, de Barcelona, se fue a Suiza y encontró estabilidad y amor. Aquí posa con su pareja.
Joaquín Baig, de Barcelona, se fue a Suiza y encontró estabilidad y amor. Aquí posa con su pareja.Cedida

​Joaquín Baig (32 años)

Español en Suiza

Este joven ingeniero químico, nacido en Barcelona, decidió dejar sus raíces para ganar estabilidad económica en Suiza. Su viaje sin billete de vuelta le ha permitido crecer profesionalmente: “Mi vida aquí está creciendo, mientras que mi vida en España estaba parada”, asegura. Aunque explica que volver a su ciudad para ver a la familia rompe su rutina, “compensa totalmente”, asegura. Y confiesa que “cuando vuelvo a España me gusta disfrutar de un buen bocadillo de jamón. Parece una tontería, pero no es lo mismo en Suiza”.

Sandra es una de las españolas que decidió vivir en otro país y que, asegura, ya no volverá a España
Sandra es una de las españolas que decidió vivir en otro país y que, asegura, ya no volverá a EspañaCedida

Sandra Pérez (28 años)

Española en Suecia

La joven quiso seguir sus estudios relacionados con el negocio digital en Suecia. Sandra se convenció al poco tiempo de que Barcelona no era su lugar, de que no quería volver pese a la distancia con la familia. “Creo que he crecido mucho más como persona aquí que si me hubiera quedado en España, donde sentía que me ayudaban en todo”, explica. Es quien confirma: “No volveré a España ni a trabajar ni a jubilarme”. Ahora mantiene una relación amorosa con un sueco y piensan consolidar su futuro allí.

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