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Antoni Castells, gastroenterólogo: “Hay alimentos que disminuyen el riesgo de cáncer de colon y de otras enfermedades digestivas”

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La labor profesional del doctor Castells se complementa con su pasión investigadora en torno al cáncer, más concretamente en el diagnóstico, tratamiento y prevención de las neoplasias colorrectales

El sistema digestivo es un indicador de cómo envejecemos; cerca del 25% de todos los cánceres son digestivos, con el colorrectal liderando en incidencia, aunque este es uno de los pocos tumores que se pueden evitar

El gastroenterólogo investiga el cáncer de colon. 

El gastroenterólogo investiga el cáncer de colon. 

Francisco Avia

Ni siquiera un fuerte resfriado ha impedido que el doctor Antoni Castells, director asistencial del Hospital Clínic de Barcelona, nos atienda con calidez. Con voz amable y serena, pero cargada de experiencia, hemos hablado acerca de cómo los mayores entienden y cuidan hoy la salud digestiva, vital para mejorar su calidad de vida y como indicador de un envejecimiento sano.

Con más de 40 años dedicado a la medicina, el doctor Castells es especialista en gastroenterología. Ha desarrollado una destacada trayectoria en el Hospital Clínic de Barcelona, y ha ocupado cargos de alto valor, como director del Instituto de Enfermedades Digestivas y Metabólicas y director médico hasta 2024, año en que asumió su actual posición.

Su labor profesional se complementa con su pasión investigadora. Ambas giran en torno al cáncer, más concretamente en el diagnóstico, tratamiento y prevención de las neoplasias colorrectales, tanto que su liderazgo ha sido clave como co-coordinador del Programa de Cribado de Cáncer Colorrectal de Barcelona.

En el terreno científico, dirige el Grupo de Investigación en Oncología Gastrointestinal y Pancreática tanto en el Institut d’Investigacions Biomèdiques August Pi i Sunyer (IDIBAPS), adscrito al Hospital Clínic, como en el Centro de Investigación Biomédica en Enfermedades Hepáticas y Digestivas (CIBERehd), del Instituto de Salud Carlos III. Además, en los últimos años, ha obtenido gran reconocimiento internacional especialmente con dos iniciativas: el consorcio EPICOLON, centrado en las características hereditarias y familiares de este tipo de cáncer en toda España, y el proyecto COLONPREV, un estudio destinado a optimizar las estrategias de cribado de cáncer colorrectal en la población de riesgo medio.

Junto a su impacto clínico y científico, el doctor Castells mantiene un fuerte compromiso con la docencia como catedrático de Gastroenterología en la Facultad de Medicina de la Universitat de Barcelona. Pero más allá de sus numerosos cargos académicos y de investigación, este experto destaca por su capacidad para traducir la complejidad científica en una información que podamos entender y aplicar en nuestro día a día. Hoy, por ejemplo, nos aclara por qué pasados los 60 años es un momento vital y clave para el cuidado del sistema digestivo, motor de nuestra longevidad.

Después de tantas décadas dedicado al estudio del sistema digestivo, ¿diría que hemos cambiado nuestra forma de entenderlo a lo largo de los últimos años?

Cada 10 años aumentamos un año la expectativa de vida, por lo que cada vez vivimos más. Lo positivo es que la gente también es cada vez más consciente de cuidarse, mucho más de lo que se hacía antes. También contamos con más información acerca de la fisiología, lo que nos ayuda a afrontar mejor este envejecimiento.

Con los años, disminuye la motilidad, lo que puede causar grandes molestias en los mayores, como el estreñimiento

Antoni Castells

¿Por qué la salud digestiva es indicadora de cómo envejecemos?

Hay un evento muy significativo que ocurre a medida que pasan los años y es que disminuye la motilidad —movimientos coordinados del músculo liso del tracto gastrointestinal, que transportan, mezclan y trituran los alimentos—, lo que puede causar grandes molestias en los mayores, como, por ejemplo, el estreñimiento, muy habitual a esta edad. Es un ejemplo de que el aparato digestivo es clave porque realmente condiciona nuestra vida cotidiana. Otra muestra de ello es que tenemos más bacterias que células en nuestro organismo, porque el intestino está lleno de ellas, a las que llamamos microbiota. Con la edad, esta se desequilibra, produciendo diversas alteraciones en el resto del cuerpo. Por otro lado, el aparato digestivo es receptor de muchas de las agresiones que nuestro organismo recibe a lo largo de la vida, como una alimentación inadecuada, alcohol o tabaco, entre otras cosas, y esto, sin duda, interviene en la salud digestiva y también en la general.

Y ya que toca el tema, ¿cómo envejece la microbiota?

Aún no sabemos muchas cosas acerca de ella, pero lo que sí sabemos es que con la edad, la microbiota cambia, y, posiblemente no lo hace de igual forma en todas las personas. Para estar sana, la microbiota tiene que estar en equilibrio, el que, en ocasiones, se rompe por una infección, por una intervención, pero también por el paso de los años.

Y a propósito de las bacterias, ahora se habla mucho del SIBO. ¿Afecta más a los séniors?

Efectivamente, muchos pacientes nos consultan por el SIBO, que es el sobrecrecimiento bacteriano del intestino delgado, y del que ahora se habla tanto. La mayoría de las veces que consultan no lo tienen, pero es verdad que la gente mayor, sobre todo por esa disminución de motilidad del intestino de la que hablábamos, están un poco más predispuestos que otras personas.

Su trabajo actualmente se centra en el campo del cáncer digestivo. Según datos de la SEOM, cerca del 25% de todos los cánceres son digestivos, con el colorrectal liderando en incidencia. ¿Por qué este porcentaje es tan alto y por qué se detecta más en hombres mayores de 60?

El cáncer del colon, que es al que me dedico, es el primero en incidencia, cuando contamos a hombres y mujeres juntos. La razón por la cual aumenta no la sabemos del todo, pero, por un lado, puede ser por un desequilibrio en la microbiota, el enlentecimiento de la de la motilidad, o incluso podría influir la dieta. De lo que no hay ninguna duda es de que aumenta de forma exponencial a partir de los 50 años. De hecho, la edad promedio de presentación es a los 69 o 70 años, por eso decimos que el cáncer de colon es un tumor asociado al envejecimiento.

El cáncer de colon aumenta de forma exponencial a partir de los 50 años; la edad promedio de presentación es a los 69 o 70, es un tumor asociado al envejecimiento

Antoni Castells

¿Y hay algún indicador que haga referencia a la edad?

Las personas mayores tienen tumores más metilados. La metilación es un fenómeno químico que acontece en todas las células de nuestro organismo y que ocurre con el paso de los años, que altera el ADN, haciendo que una célula benigna se convierta en célula maligna. Y de ahí, mi interés como investigador, ya que estamos intentando favorecer las políticas de prevención de cribado o screening, recomendado a partir de los 50 años, porque precisamente es a partir de esta edad, cuando empieza a aumentar.

¿Por qué es tan importante participar en estos programas de cribado?

Porque dan la posibilidad de saber si se tiene cáncer de colon —y poder tratarlo a tiempo—. Se trata de uno de los pocos tumores prevenibles, solo a través de una prueba tan simple y efectiva como un test de sangre oculta en heces, que se hace en casa, es limpia y no tiene ninguna complicación. Es evidente que con esta prueba no vas a ser inmortal, pero evitar morir de cáncer de colon es posible.

Antoni Castells. 
Antoni Castells. Francisco Avia

La recomendación es a partir de los 50 años, pero solo hasta los 69, ¿hay suficiente participación de la población?

Hay una buena noticia, y es que en Cataluña ya se ha aprobado que se amplíe próximamente hasta los 74 años. No quiere decir que a partir de esa edad no se pueda tener un cáncer de colon, pero las probabilidades de padecerlo en gente que se haya hecho un cribado desde los 50, son muy, muy bajas. Desgraciadamente, aún no tenemos las cifras de participación que nos gustaría. Alrededor del 80% de las mujeres se criban por el cáncer de mama, mientras que en el colon aún estamos en cifras del 50-60%, lo que nos indica que aún tenemos margen de mejora.

¿Por qué cree que la gente no se anima?

No lo sabemos muy bien, aunque tenemos alguna idea porque hemos hecho encuestas para averiguarlo. Hay gente que siente miedo; otra que no quiere saber hasta que sea el momento, y otra, que no cree que pueda tocarle a ellos. Las razones son variadas, pero pienso que la que predomina es la de quienes quieren evitar hablar de un problema, pensando que no hablándolo, no lo padecerán. El 95% de las personas que se criban son negativos. Solo entre el 3 y el 5% restante sale positivo, lo que tampoco quiere decir estrictamente que tengan cáncer (unas hemorroides pueden ser el origen). Cuando los resultados son positivos, se pide una colonoscopia.

El cáncer de colon es uno de los pocos tumores prevenibles; a través de un test de sangre oculta en heces, que se hace en casa, es una prueba limpia y no tiene ninguna complicación

Antoni Castells

Pero todavía hay personas que justamente temen a esta prueba…

Hay gente que cree que tienen que hacerse la colonoscopia de entrada. Si el test de sangre en heces sale negativo, se descarta. Pero, además, la colonoscopia ha cambiado muchísimo en los últimos años y ha mejorado en el confort. Hoy es una prueba extremadamente segura y siempre se hace con sedación. La preparación, eso sí, aunque también ha mejorado, aún no es la óptima.

Aparte del cáncer, ¿cuáles son las afecciones digestivas más habituales de los mayores?

Decíamos que una de las más comunes es el estreñimiento, debido al enlentecimiento de la motilidad del aparato digestivo. A ello se suma la falta de ejercicio, y los cambios en la dieta, ya que llegada una edad, suele alterarse la forma de comer, sobre todo, disminuyendo mucho la fibra. Además, puede que beban menos agua, en parte porque tienen menor sensación de sed —su sistema termorregulador puede volverse menos eficiente—. Es fundamental beber al menos un litro y medio de agua para hidratar y aumentar esa motilidad cada vez más reducida. Si no, las heces quedan duras y se produce lo que llamamos fecaloma, que comporta una dificultad importante para ir al baño.

¿Alguna más?

Hay otra situación asociada a la edad que también es muy habitual y a lo que los digestólogos prestamos especial atención, que es la disfagia, la dificultad para tragar. En personas mayores de 75 u 80 años se traduce en atragantamientos y en lo que llamamos aspiraciones, es decir, que el contenido del estómago pase a la vía aérea (pulmón). Si esto ocurre, puede derivar en infecciones respiratorias graves como las neumonías. La mitad de la gente mayor de 80 años tiene disfagia; la mitad de la gente que tiene disfagia hace una neumonía por aspiración, y la mitad de la gente que hace una neumonía por aspiración, fallece a consecuencia de ello. Por eso, es una situación que hay que vigilar.

Muchos mayores también se quejan de reflujo…

Sí, es bastante frecuente con los años. Primero, por la disminución de la motilidad, y, segundo, porque la causa principal del reflujo es la hernia de hiato, cuya probabilidad aumenta con los años. Una hernia de hiato se produce porque el estómago sube por encima del diafragma, debido a que, con la edad, los ligamentos que fijan el estómago por debajo del diafragma, se debilitan.

¿Los divertículos también son habituales a estas edades?

Los divertículos son pequeñas bolsas o sacos que sobresalen de la pared del intestino grueso (colon), que, efectivamente, aumentan con la edad. A partir de los 50 años, si hiciéramos una endoscopia o colonoscopia, posiblemente encontraríamos algún divertículo en la mayoría de las personas. Lo malo es tener divertículos y que estos se infecten, lo que se conoce como diverticulitis. Hay que tener en cuenta que tener divertículos, no quiere decir que se vaya a tener una diverticulitis, y las dietas ricas en fibra disminuyen la probabilidad de presentar un divertículo. Además, pueden tenerse divertículos, y nunca desarrollar la enfermedad.

Entonces, en cuanto a salud digestiva en general, ¿qué señales de alarma específicas no debería ignorar jamás una persona mayor de 65 años?

Si una persona presenta sangre en las heces (rectorragia), es motivo suficiente para una consulta. También si, a partir de los 60 o 65 años, hay un cambio en el ritmo de las deposiciones, es decir, si antes iba al baño de forma regular y empieza con estreñimiento o diarrea, hay que preguntar al médico. Lo mismo si aparece un dolor abdominal significativo que aparece de golpe o que la barriga se distienda. Puede que el origen esté en una medicación, en falta de fibra o en algo que haya sentado mal, pero en cualquier caso es mejor consultar al profesional frente a estos síntomas.

El doctor Castells es el director asistencial del Hospital Clínic de Barcelona. 
El doctor Castells es el director asistencial del Hospital Clínic de Barcelona. Francisco Avia

¿Es posible revertir parte del daño digestivo acumulado durante años solo con pasarnos a los hábitos saludables?

Hay pocos estudios que lo evalúen, pero mi impresión es que siempre podemos mejorar y disminuir el riesgo. De aquí la importancia de hacer una dieta saludable. La malnutrición en los mayores, por ejemplo, es habitual. Existen algunos componentes esenciales que, con la edad, se absorben en menor medida. Es el caso del calcio, cuyo déficit se relaciona con la pérdida de hueso y consecuente osteoporosis, al igual que la falta de vitamina D, carencia muy frecuente en la mayoría de países y que es más evidente con la edad. También empieza a ser difícil absorber vitamina B12 y hierro, lo que puede implicar anemia, afección bastante común entre la gente mayor.

Entonces, ¿cuáles serían los pasos a seguir para cuidar la salud digestiva?

Una dieta ideal, que sería rica en fruta, verdura, legumbres, cereales integrales y aceite de oliva. Con estos alimentos disminuimos el riesgo de cáncer de colon y de otras enfermedades digestivas como la diverticulosis y el estreñimiento. También debemos tomar suficiente proteína (animales o vegetales), y a la vez, disminuir el consumo de grasas saturadas. Además, conviene disminuir el consumo de carne roja. No es necesario prohibirla, pero posiblemente con una ración a la semana sea suficiente. Y no solo debemos cuidar qué comer. A estas edades es importante comer tres o cuatro comidas al día, y beber suficiente agua. Y, por supuesto, hacer ejercicio.

Con estos alimentos [fruta, verdura, legumbres, cereales integrales y aceite de oliva] disminuimos el riesgo de cáncer de colon y de otras enfermedades digestivas, como la diverticulosis y el estreñimiento

Antoni Castells

¿Y la copita de vino?

Hay varios estudios que demuestran que desde un punto de vista cardiovascular puede ser favorable, pero para el tubo digestivo no va ni bien ni mal. Lo que sí es seguro es que el consumo en exceso puede dañar el aparato digestivo, especialmente el hígado, y producir enfermedades como hígado graso, cirrosis o cáncer.

A ello se suma la polimedicación. ¿Influyen sus fármacos en su salud digestiva?

El aparato digestivo es muy susceptible de sufrir los efectos de determinadas medicinas, sobre todo aquellas de las que se abusa y se automedica. Los fármacos que más afectan a los órganos digestivos son los antiinflamatorios, muy utilizados por los mayores para el dolor. Son medicamentos que funcionan fantásticamente bien, pero en exceso, bloquean las enzimas que tienen las células digestivas y las hacen más vulnerables, más sensibles, por lo que son la causa más frecuente de úlceras de estómago y de duodeno.

¿Y qué hacer, en esos casos?

Cuando el dolor es mantenido, lo mejor es volver a consultar al médico para buscar la fórmula que sea mejor. Muchas veces, se recomienda tomar inhibidores de la bomba de protones (omeprazol), medicamentos que actúan reduciendo la cantidad de ácido producida por el estómago. El omeprazol sirve para proteger al estómago de los antiinflamatorios, pero no protege contra todos los fármacos. A este fármaco se le han atribuido muchas complicaciones, pero esto es realmente porque se hace un consumo excesivo. Hay estudios que hablan de que un 50% de la gente mayor de 80 años lo toma. Y esto, sin duda, no es bueno, porque a la mayor parte de estas personas no les hace falta.

¿Y los antidepresivos y ansiolíticos?

A partir de determinadas edades se recetan demasiados. Tienen un efecto que llamamos anticolinérgico y, a nivel digestivo, disminuyen la motilidad del intestino y favorecen el estreñimiento.

Doctor, si tuviera que darnos un consejo para que las personas mayores lleguen a los 100 años con un sistema digestivo sano, ¿cuál sería?

Cuidar la salud digestiva también es cuidar la salud general y la salud mental, e insistiría en que participaran en los programas de cribado para prevenir el cáncer. 

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