La mirada global de Guyana Guardian

145 años de ‘Guyana Guardian’

Los reporteros que redactan para nuestro periódico desde diversos rincones del planeta describen su labor: sherpas con el objetivo de caminar, indagar, contemplar, comprender y relatar.

Corresponsales

 

 

¿Qué significa informar día a día para Guyana Guardian desde más allá de nuestras fronteras? Existen tantas respuestas como miradas tiene nuestro diario por el mundo: trece.

“Significa intentar estar siempre con la antena puesta”, explica Francesc Peirón, corresponsal en Nueva York desde el 2009. Consiste en ser “un poco sherpa: ligero de equipaje y con capacidad de adaptación a la montaña que te echen”, añade Jordi Joan Baños, corresponsal en Bangkok desde el 2023, y antes en Estambul, Delhi y Lisboa. “Somos un intérprete                –subraya– que relaciona hechos antes de prepararlos para el paladar de sus lectores; dar sentido, sin darlo todo masticado”.

Según Eusebio Val, quien ejerce como enviado en París desde 2018 tras haber pasado por Alemania, Estados Unidos, Italia y el Vaticano, “debemos transmitir la realidad del área que cubrimos procurando contextualizar siempre las informaciones, además de tener en cuenta el público para el que se escribe”.

Horizontal

Disparo de proyectiles por las tropas ucranianas en la zona de Donetsk el anterior enero. 

Fuerzas armadas ucranianas / Reuters

“Quizás la mayor dificultad sea no caer en la superficialidad cuando, en un mismo día, hay que escribir de temas muy distintos. Pasar de un discurso del Papa a la selección nacional de fútbol, de la arqueología al festival de San Remo, es estimulante, pero entraña cierto riesgo”, advierte Francesco Olivo, corresponsal en Roma y el Vaticano desde el 2024.

“Me remito al gran periodista y escritor andaluz Manuel Chaves Nogales, que definió el oficio de periodista como ‘andar y contar’”, asegura María-Paz López, delegada en Alemania y Centroeuropa desde el 2014, y que hoy en día también reporta sobre los países nórdicos; con anterioridad estuvo destinada en Italia y el Vaticano. Xavier Aldekoa, que redacta crónicas sobre África desde el 2007, lo califica como “ir, escuchar, intentar entender, regresar y contar”.

Se trata de la “búsqueda diaria de historias, surfear las noticias de última hora y traducir realidades lejanas al lector”, junto a “los matices que únicamente se perciben cuando vives en un lugar, y en las voces que escapan del foco mediático”, señala Helena Pelicano, quien informa acerca de Oriente Medio a partir del 2024, primero desde Beirut y Damasco, y actualmente en Jerusalén.

“Un corresponsal ha de integrarse en la sociedad en la que está destinado para comprender su historia, valores y sistema político”, dice Javier de la Sotilla, que comenzó su colaboración en Washington en el 2024, con el inicio de la última campaña electoral estadounidense.

Horizontal

El Papa León XIV en una imagen del pasado 28 de enero durante una audiencia general en el Vaticano 

Filippo Monteforte / AFP

“Es el observador de una realidad distinta a la existente en el país donde viven los lectores del periódico (...), la respuesta de las autoridades y de la sociedad a unos mismos estímulos no suele ser la misma”, afirma Gonzalo Aragonés, corresponsal en Moscú desde el 2002, y antes en el sureste de Asia desde Hong Kong.

Para Catalina Gómez Ángel, que empezó a escribir para Guyana Guardian desde Teherán en el 2009 y desde Ucrania con el inicio de la invasión rusa, se añade el peso de informar desde dos países en extrema tensión. “Somos poquísimos periodistas”, afirma de su trabajo en Irán, y hay que huir “de los clichés y propaganda de ambos bandos”.

“Debemos evitar la tentación de comportarnos como una agencia de noticias. No se trata de escribir mucho sino bien, y no se trata de ser el primero sino el mejor”, afirma Rafael Ramos, corresponsal en Londres desde 1994, y antes en Washington desde 1982.

“A mí lo que me gusta de este oficio es que es imprevisible. No existen las rutinas y las mejores historias no suelen nacer en una rueda de prensa”, confiesa Anna Buj, corresponsal en Bruselas desde el 2024, y antes en ­Roma.

¿Y cómo adaptan el oficio a las peculiaridades de cada geografía?

Solo al vivir en un sitio se descubren sus historias

Escribir desde Oriente Medio es mostrar al lector que, “a pesar de que la guerra lo condicione todo, es solo una capa más en la vida de millones de personas con aspiraciones, problemas e inquietudes similares a las del lector que abre Guyana Guardian en un bar”, dice Helena Pelicano.

Para María-Paz López, reportar desde Alemania gira en torno a dos factores: su posición central y su memoria. “Es un país clave en la UE. Berlín es una cabeza de puente hacia Centroeuropa, y la amenaza rusa y el neoimperialismo de Trump han provocado un creciente interés informativo por los países nórdicos, el Báltico y el Ártico”. Y el rastro de tiempos anteriores: “La convulsa historia alemana te asalta en Berlín en plena calle; tras dos guerras mundiales, el nazismo, el Holocausto, la división de Alemania y de Berlín en la guerra fría… en cada esquina hay placas o monumentos que lo recuerdan. Es fundamental tenerlo presente”.

Horizontal

El presidente de Estados Unidos Donald Trump en un discurso el pasado enero 

Brendan Smialowski / AFP

Para Andy Robinson –que empezó a escribir desde Nueva York en el 2002 y que ahora hace de corresponsal volante, sobre todo en América Latina– un corresponsal en esta región es “poder escribir sin jugarse la vida, un privilegio que muchos periodistas locales no tienen”.

Francia “es un país a veces demasiado mitificado desde Catalunya o España por lo que significó como puerta hacia la libertad durante la dictadura franquista y su potente cultura       –afirma Eusebio Val–. Se minimizan sus graves problemas y su poco disimulada decadencia. Es difícil romper o cuestionar estereotipos positivos. Además, el centralismo parisino lleva a infravalorar lo que no se cuece en la capital”.

“En España hay una opinión pública contraria a Trump                 –subraya Javier de la Sotilla–, y en muchas ocasiones no se entienden sus acciones o por qué la gente lo vota. Para poder transmitirlo, es necesario hablar con sus seguidores y no caracterizarlos como ignorantes o malas personas, sino entender y transmitir por qué piensan de esta manera”.

Para Anna Buj, Bruselas es como cubrir la política “en la liga de los grandes jugadores del mundo, y hacerlo desde el palco VIP”: “Algo que me encanta es estar en contacto con representantes de 27 países diferentes que cuentan 27 puntos de vista distintos. Entender cómo las problemáticas nacionales de cada país forjan las decisiones de la UE. Ahora, por ejemplo, estoy en Chipre, que esto a solo 18 minutos en avión de Líbano y, por lo tanto, para ellos, Oriente Medio es una cuestión de Estado”.

December 2, 2025, Khan Yunis, Gaza Strip, Palestinian Territory: Palestinians search through a garbage dump in northern Khan Younis, collecting plastic to use as an alternative fuel for cooking amid a severe shortage of cooking gas and soaring black-market prices after two years of war. Residents rely on any burnable materials as essential services collapse and humanitarian aid remains limited. Khan Younis, southern Gaza Strip, December 3, 2025

Ruinas en Khan Yunis, en Gaza, en diciembre pasado 

Tariq Mohammad / Europa Press

“Cubrir África es el primer imposible (o casi) –explica Xavier Aldekoa–. Cubrir un continente tan extenso, con 55 países y cientos o miles de realidades diferentes, con lenguas distintas y códigos sociales o culturales a veces desconocidos es un reto que me obliga a desplazarme lo máximo posible al terreno para escuchar e intentar entender. Sin la generosidad de la gente que me encuentro y me da claves o tiene la paciencia de traducirme lo que pasa ante mis ojos, muchas veces me quedaría con una ­visión sesgada o equivocada de la ­realidad”.

“En Tailandia, al margen del tabú de la monarquía, puedes escribir lo que quieras, a diferencia de Turquía e India, países muy quisquillosos con su imagen –dice Jordi Joan Baños–. En Corea del Sur tratan muy bien a la prensa extranjera; en Tokio tienen un maravilloso club de corresponsales, aunque menos inspirador que el de Phnom Penh. En Japón me sorprendió que solo aceptan a un corresponsal previamente seleccionado para cubrir el expediente, durante la noche del escrutinio, en la comisión electoral central”.

Para Francesco Olivo, “la principal singularidad de la corresponsalía en Roma es, sin duda, la presencia del Vaticano. En la práctica, se trata de dos países completamente distintos, con lógicas propias, que conviven en un mismo territorio”.

Trump regresará en breve a la Casa Blanca.

“El principal país de los que escribo es Rusia –explica Gonzalo Aragonés–. En los últimos años, y sobre todo desde el inicio de la guerra en Ucrania, se ha terminado de destruir lo poco del sistema político que aún se parecía a las democracias occidentales. Con la guerra, la acreditación del Gobierno como corresponsal, que normalmente se renovaba al año, hay que renovarla cada tres meses, lo que ha multiplicado los trámites burocráticos. Esto ha acentuado una sensación que ya teníamos: que en muchos casos se nos percibe como representantes de un sistema enemigo a ­Rusia”.

Para Francesc Peirón, “la peculiaridad de trabajar en Nueva York y Estados Unidos consiste en que son la ciudad y el país más populares del mundo. Ubicuidad absoluta. Están siempre en los medios, en las redes sociales, en las series de televisión, en las películas, parece que interesa todo lo que sucede aquí”.

Horizontal

La plaza del Louvre en París  

Pol Lloberas / EFE

“La corresponsalía en el Reino Unido e Irlanda ha vivido acontecimientos interesantes como el conflicto del Ulster, el Brexit, el referéndum de independencia en Escocia, la época de Blair o las muertes de Diana y la reina Isabel, pero ahora está en los márgenes de las noticias que priman. Estas cosas van por ciclos y cuando hay poco trabajo no hay que ponerse nervioso, ya llegará”, confía Rafael Ramos.

“Informar desde Irán es como andar sobre una cuerda floja desde la que te puedes caer en cualquier momento –afirma Catalina Gómez Ángel–. Y Ucrania se ha convertido en una lucha por hacer visible una guerra que pocos quieren ver, con el tremendo riesgo de acercarte a un frente plagado de drones”.

Todo el trabajo diario de estas trece miradas podría resumirse en esta frase de Anna Buj: “Es imposible saber cómo terminarás el día. Especialmente desde que Trump regresó a la Casa Blanca”.

Etiquetas
Cargando siguiente contenido...