A Carlos Alcaraz la corona de Australia y el número uno mundial le ha sentado de maravilla. El tenista murciano no encuentra rival a su altura y apabulló al francés Arthur Fils en solo 50 minutos (6-2 y 6-1) para adjudicarse el torneo ATP 500 de Doha y los 1,47 millones de euros en premios (1,1 solo por participar). Es su segundo título del 2026 y el 26.º de su carrera profesional, uno de los logrados con más facilidad. Prácticamente le pidió disculpas a su rival, que acabó desquiciado.
Primer set
Alcaraz se aplanó la final con el 2-0 de salida, un break para empezar y un juego en blanco para seguir: apabullante
Alcaraz (22) se medía por tercera vez al francés Arthur Fils (21), el 40.º jugador del mundo, entrenado por Goran Ivanisevic; en las dos anteriores ocasiones, dos victorias, en el Godó y en Montecarlo, el año pasado, ambos en tierra batida.
Se le puso la final qatariana cuesta abajo muy pronto al murciano, rompiendo el servicio al francés en el primer envite con una potente derecha al resto y asestando un juego en blanco para situar el 2-0 en solo 5 minutos. Apabullante.
Y más sencillo resultó aún con el 4-1, tras el segundo break, logrado al tercer intento, en solo 16 minutos. A pesar de que el francés intentaba mover a Alcaraz por la pista de punta a punta, el murciano llegaba a todo y se mostraba muy sólido, tanto en la bolea como subiendo a la red, como en el servicio (8 de 8 en primeros saques, para poner el 5-1, también en blanco).
El primer set lo cerraba (6-2) con dos grandes puntos en los que dejó patente su habilidad con la dejada, meciendo dormida la bola en la red, y con un saque demoledor. En solo 27 minutos tenía media final en el bolsillo.
Segundo set
El murciano hundió al francés con dos
Si abrumador fue el inicio del primer set, más arrollador aún fue el segundo, con un 3-0 para Alcaraz en solo 9 minutos con dos breaks y un juego en blanco. Era lógico que Fils se desesperase y la emprendiese con su raqueta, que convirtió en un acordeón golpeándola contra la pista. El español no fallaba nada y el francés se iba al descanso sin solución para al menos prolongar el partido.
Con el servicio, Alcaraz tampoco flojeaba y endosaba el 4-0 cediendo un solo punto. No tenía ni una grieta.
Arthur Fils se permitió ganar un juego (4-1) y lo celebró irónicamente alzando los brazos, para júbilo del variado público de Doha. Para rematar el título, Alcaraz acabó rompiendo el servicio devolviendo desde el fondo de la red un mate-bolea del francés; lo acabó de matar. 50 minutos de final, y a casa. Hora de pensar en el Masters 1.000 de Indian Wells (4 al 15 de marzo).
