Sin grandes alardes pero haciendo los deberes. El Barça retoma la cabeza de la Liga tras recobrar la senda de la victoria ante un Levante con el agua al cuello. Después de dos derrotas seguidas el conjunto blaugrana aprovechó el revés del Madrid en Pamplona para volver a ser líder. Al abrigo del Camp Nou, donde cuenta los partidos por victorias, el equipo de Flick se impuso con claridad gracias a los goles de Bernal, De Jong y Fermín, tres centrocampistas. A ellos se le sumó la notable actuación de un Cancelo que firmó su encuentro más acertado desde su regreso en enero. Además, Joan Garcia dejó su portería a cero que, viniendo de donde venía el campeón, tampoco es baladí.
Flick sorprendió con su alineación, sobre todo por la apuesta por Cancelo como lateral izquierdo y por ubicar a Marc Bernal como pivote. Ambos futbolistas aprovecharon con tino la oportunidad. El portugués, que dejó en el banquillo a un Balde pasivo en los últimos encuentros, se hizo con todo el carril y generó peligro con frecuencia. Su profundidad, sus maniobras, sus combinaciones y sus centros fueron de lo mejor del equipo. Como lo fueron los cambios de orientación de Bernal, dando continuidad al juego al primer toque, con sencillez pero también con inteligencia. Ambos futbolistas participaron en el gol tempranero que abrió el marcador.
A la salida de un córner en corto Cancelo abrió la pelota hacia la izquierda por donde Eric Garcia puso el balón al corazón del área. Por allí irrumpió Bernal para embocar y para lograr su segundo gol de la temporada. Le iba muy bien al Barça mandar pronto pues venía de dos derrotas que habían generado muchas dudas. De hecho a los 20 segundos el Levante pudo marcar pero el tiro de Carlos Álvarez, en posición franca, fue muy tímido.
Disfrutaba un Camp Nou que empezó con más ganas de animar que de costumbre y ganaba el Barcelona, que mostraba criterio con el esférico pero también fragilidad cuando lo perdía. Con poca cosa el Levante generaba una ocasión que ni pintada cuando Romero dejó a Olasagasti solo frente a Joan Garcia. El portero blaugrana abortó la oportunidad con una excelente oportunidad. De nuevo no era un problema de los centrales, en esta ocasión Eric Garcia y Gerard Martín, con Cubarsí en el banquillo, sino de no realizar la presión con el suficiente ardor.
Aunque esa gran opción del Levante fue como una señal evidente de alerta y Raphinha se puso a esprintar como un poseso, en ocasiones de manera populista, pero subiendo el nivel de intensidad de todo el conjunto. Un Barça mejor por la izquierda con Cancelo como extremo más que lateral que por la derecha donde Lamine Yamal no terminaba las jugabas que intentaba. De los centros de Cancelo pudo venir el segundo gol pero Lewandowski, esta vez en el once, no cazaba los balones que merodeaban por su zona. Al final tuvo que ser otro centrocampista, en este caso De Jong, el que transformara en gol un centro maravilloso de Cancelo. El neerlandés, entrando desde atrás, solo tuvo que colocar el tobillo de la manera correcta para que el balón llegara a la red.
Cancelo firmó una notable actuación y originó muchas jugadas de peligro
Apenas pasaba de la media hora y el Barça tenía buena parte de su asalto al liderato hecho. No tenía que dormirse pero si se movía con solidez no tenía por qué pasar problemas y podría dar cancha a futbolistas recuperados como Pedri.
Antes el Barça debería haber metido el tercero pero ni Lewandowski ni Olmo le pusieron el alma suficiente a sus remates. Los dos ofrecieron una versión gris en un partido que era propicio para que se lucieran y el polaco se marchó enfadado. Fueron sustituidos ambos, por Fermín y Ferran, en el momento en que también se produjo el regreso de un coreado Pedri, que entró por Bernal.
Pedri reapareció tras perderse por lesión siete partidos
Para entonces el ritmo del partido era parsimonioso. El Barça tenía un control total del partido pero al equipo le faltaba el colmillo suficiente para terminar de rematar la faena. El balón se movía con lentitud mientras en el Camp Nou se instalaba el silencio. La siesta se transformó en estallido cuando Fermín conectó un zapatazo espectacular. Se coló como un obús tras golpear en un poste. Lo celebró por todo lo alto y resultó ya la sentencia. El técnico alemán lo aprovechó para relevar a Lamine, que tampoco puso buena cara e hizo gestos de desaprobación. Tres puntos, liderato y a pensar ya en envites mayores ante el Villarreal y el Atlético.
