Las lluvias registradas a finales de 2025 y durante los primeros meses de 2026 han elevado de forma notable la humedad del suelo forestal de Catalunya, una situación que refuerza a corto plazo la salud de los bosques frente a la sequía y el riesgo de incendios. Así lo muestran los datos de Forest Drought App, una herramienta de modelización desarrollada por el CREAF (Centre de Recerca Ecológica i Aplicacions Forestals) que analiza cómo la meteorología afecta al medioambiente.
“Las lluvias que hemos tenido ahora son positivas porque retrasan la sequía estival”, explica Miquel de Cáceres, investigador del CSIC (Consejo Superior de Investigaciones Científicas) en el CREAF.
El aumento de la humedad del suelo es clave para que los bosques puedan resistir la sequía y reducir el riesgo de incendios
El aumento de la humedad del suelo es clave para que los bosques puedan resistir los episodios de sequía y reducir, al menos de manera temporal, el riesgo de incendios forestales. Esta situación se puede ver, por ejemplo, en los alrededores de Vilobí d'Onyar, desde dónde Isaura Marcos comparte estas fotos en Las Fotos de los Lectores de Guyana Guardian.
Paseo por los bosques de Vilobí d'Onyar.
Según el investigador, en esta época del año las temperaturas aún moderadas limitan la evaporación del agua acumulada en el suelo, lo que nos asegura una buena primavera para los bosques.
Sin embargo, advierte de que esta mejora no garantiza un verano sin problemas: “La mejora del suelo es lenta, no cambia de un día para otro, pero en pocos meses puede variar mucho”.
La mejora del suelo es lenta, no cambia de un día para otro, pero en pocos meses puede variar mucho
En 2020, tras el temporal Gloria, los suelos forestales también se saturaron de agua, pero las sequías posteriores los secaron casi por completo. Solo las nuevas lluvias, que han estado por encima de la media, permitieron su recuperación. Por esto, De Cáceres subraya que el efecto beneficioso actual se limitará al próximo verano, ya que los veranos en Catalunya suelen ser muy secos.
Esta imagen, compartida también por Josep Regí i Puig representa los charcos que se pueden encontrar en los campos del Urgell después de las lluvias.
Caminos encharcados en el Urgell.
Des del punto de vista del “agua azul” (el excedente que el suelo forestal no puede absorber y que acaba alimentando ríos, fuentes y acuíferos), las lluvias recientes podrían tener un impacto más duradero.
No obstante, esto dependerá de la gestión de los embalses y los recursos hídricos en los próximos dos o tres años, ya que los acuíferos (espacios subterráneos donde se acumula el agua) tienen una dinámica lenta de recarga.
Menos riesgo de incendio
El riesgo de incendio a comienzos de verano será mucho menor que en otros años. Pero el propio De Cáceres alerta de un posible efecto contrario: el crecimiento abundante de la vegetación gracias a la humedad actual puede convertirse en combustible cuando ésta se seque durante el verano.
Por tanto, la mejora de la humedad de los suelos forestales es una muy buena noticia, pero su continuidad dependerá tanto de cómo evolucione la meteorología como de la gestión del agua disponible.
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