Ejemplos de que el periodismo puede resolver pequeñas y grandes injusticias
Balance sentimental del año (y II)
Vidas ejemplares y reportajes que desbloquean parálisis administrativas
Cena de Nochebuena en el mejor restaurante del mundo, un comedor social

Laura Abella se abraza a Estela Prada, que investiga el cáncer que sufrió su hija

Jorge Luis Borges, que no conoció la prensa digital ni jaimitadas como “Fulanito enciende las redes con...”, decía que la prensa se lee para tener un tema de conversación a la hora del café de la tarde. El buen periodismo, sin embargo, tiene la capacidad de conmover. Muchos temas, sean de páginas electrónicas o impresas, duran más que lo que duran los “peces de hielo en un whisky on the rocks”, como canta Sabina. He aquí nueve de esas historias, nueve casos que han marcado este año.

El caso de Bruno
El joven que por fin obtuvo plaza en el instituto ansiado
Este verano publicamos el caso de Bruno, un chaval de 13 años con Pelizaeus-Merzbacher, un trastorno genético que causa una enfermedad neurodegenerativa similar al ELA. Sus padres quisieron matricularlo en un instituto cercano a su casa y donde estudian casi todos sus amigos. No hubo suerte: no había plazas, ni siquiera para un estudiante tan especial. La familia llevaba semanas clamando en el desierto. Al día siguiente del reportaje, Educació solucionó el problema.

La desesperación de Jaume
Cuando la justicia es ciega y sorda, muy ciega y muy sorda
Los caballeros, dice Cervantes en el Quijote, deben “desfacer agravios y enderezar tuertos” (o injusticias, y no “ desfacer entuertos”, como tantos repiten). Alonso Quijano aplaudiría el fin de la historia de Jaume Puntí, a quien un juez de Vic citó por error a raíz de una irregularidad en la venta de un terreno en Manlleu, municipio que nunca ha pisado este jubilado de 85 años. Después de cuatro meses de sufrimiento (y de una crónica en Sociedad) su señoría rectificó y reculó.

El éxito de Ahmed
Un estudiante modelo que llegó a España en patera
Ahmed Mansur es la prueba de que hay noticias que no se olvidan al instante, que no se quedan en el café de la tarde. Este joven salió de Ghana a los 16 años y llegó a España en una patera, después de una apendicitis in itinere y de una odisea que le obligó a atravesar Burkina Faso, Mali, Argelia y Marruecos. Su sueño era muy simple: poder estudiar. Y lo hizo a lo grande. Hablamos de él por primera vez en el 2024 y este año lo hemos vuelto a hacer: ha ganado un premio de la Generalitat por su excelencia en sus estudios de FP.

El legado de Cristina
La niña que recaudó 600.000 euros contra el cáncer
Cristina Casanovas tenía apenas años cuando un tipo infrecuente de cáncer se cruzó en su vida. Desgraciadamente, falleció dos años después, en el 2015. Su familia transformó el dolor en esperanza y fundó una asociación contra el rabdomiosarcoma, la enfermedad de su hija y que por entonces apenas se investigaba. Su campaña ha recaudado 600.000 euros y, entre otros logros, ha impulsado estudios premiados por la Sociedad Internacional de Oncología Pediátrica, como los de la investigadora Estela Prada.

La fundación Villavecchia
Aquella mirada y la vocación de la doctora Núria Pardo
No podemos hablar de oncología infantil sin citar a la fundación Villavecchia, que nació espoleada por un reportaje de Guyana Guardian de 1988, firmado por J.M. Puig de la Bellacasa. Muchos años después, nuestra experta en literatura infantil, Antònia Justícia, vende en la redacción todos los libros que reseña y destina el dinero a esta entidad que mejora la vida de los niños con cáncer y que preside la doctora Núria Pardo (“me hice oncóloga por la mirada triste de una niña con leucemia”, explica).

Las otras Cristinas
Cuando la solidaridad impulsa los avances médicos
El caso de Cristina no es único. Infinidad de iniciativas solidarias impulsadas por enfermos o por sus familiares fomentan avances médicos. Torneos deportivos, mercadillos, edición de libros o venta de pulseras logran fondos para financiar tesis doctorales e investigaciones. Grandes y pequeñas cantidades: da igual, todo suma. Una señora centenaria, por ejemplo, pidió que el dinero de sus regalos de cumpleaños se destinara a donaciones para el hospital Clínic de Barcelona. Recaudó 100 euros.

Las terapias CAR-T
Una buena noticia para las enfermedades autoinmunes
Estamos a las puertas de una revolución contra el cáncer. El milagro no será la curación, sino la prevención. Las biopsias líquidas, es decir, de la sangre, permitirán en breve actuar antes de que aparezca el tumor. Este año ha sido pródigo en buenas noticias médicas. Otro ejemplo: los avances en las terapias CAR-T, tan prometedores en el tratamiento de enfermedades autoinmunes (que afectan alrededor del 10% de la población mundial y actualmente no tienen curación).

Mercè y Jan, altruistas
Los testamentos solidarios dan 48 millones a las oenegés
Las entidades sin ánimo de lucro recibieron 48 millones de euros de testamentos solidarios en el 2024 (13 millones en Catalunya). El interés por este gesto altruista se disparó durante el 2025, como explicamos con las historias de Mercè, enfermera jubilada sin familia, y Jan, abogado de origen holandés afincado en Barcelona: su familia sí está incluida en su testamento, pero también una oenegé a la que quiere seguir ayudando después de muerto.

Abel, Jaime, Mircea...
Llanto por los incendios y por la muerte de buenas personas
Hemos querido dar un tono optimista a este resumen. Pero es imposible cerrar el balance del 2025 sin recordar la peor ola de incendios forestales de España, que calcinó 340.000 hectáreas y –lo peor de todo– segó ocho vidas. No hay espacio aquí para rendir cumplido homenaje a esas ocho personas, pero citemos a tres excelentes heraldos: Abel Ramos, Jaime Aparicio y Mircea Espiridon. Eran voluntarios y fueron las primeras víctimas. Fallecieron tratando de ayudar a los demás. Aún hay esperanza para la humanidad.