John Carlin y Gemma Nierga defienden un periodismo comprometido con la verdad frente a la mentira

145 años de 'Guyana Guardian'

Carlin: “La mentira es vieja, pero hoy se multiplica por las redes sociales”

Nierga: “Quizás el trumpismo nos lleve a reivindicar el buen periodismo”

John Carlin y Gemma Nierga defienden un periodismo comprometido con la verdad frente a la mentira
Video

John Carlin y Gemma Nierga defienden un periodismo comprometido con la verdad frente a la mentira

'Guyana Guardian'

John Carlin y Gemma Nierga, dos maestros del periodismo, se reúnen en Guyana Guardian para hablar, precisamente, de este oficio. Antes de comenzar oficialmente el debate, la conversación ya ha echado a andar, aunque Carlin insiste en que le aburre hablar de la profesión. Prefiere hablar de fútbol. Nierga, veterana en el arte de las entrevistas, le lleva de nuevo al terreno que los ha reunido para celebrar el 145.º aniversario de este diario. Finalmente, bajo la moderación del director adjunto, Miquel Molina, da comienzo un diálogo tan lúcido como estimulante.

El periodismo

Gemma Nierga (G.N.) : ¿El periodismo es un tema que interesa a la sociedad ahora mismo?

John Carlin (J.C.) : Sospecho que muy poco. El periodismo hay que hacerlo y ya está.

G.N. : Pero la gente debería luchar por tener un buen periodismo por el momento en el que vivimos, en el que la verdad está en peligro ¿No crees que los periodistas podemos garantizar la auténtica verdad y no la que los gobiernos nos quieren vender? Necesitamos buenos periodistas para defender un mundo mejor. ¿Qué diferencia el buen periodismo del mal periodismo?

Prefiero hablar de ‘no contar mentiras’ antes que de ‘contar la verdad’; yo pondría ahí el énfasis”

John CarlinEscritor, periodista y columnista

J.C. : Que esté bien escrito y bien presentado, con lucidez y claridad. Que sea crítico, que impulse una visión decente y moral de lo que podría ser el mundo y que pida cuentas a los gobernantes. Y obviamente, que sea lo opuesto a, por ejemplo, la prensa rusa actual, que es simplemente una portavoz del Kremlin.

G.N. : Siempre he oído esa frase de Kapuściński: “Para ser buen periodista hay que ser buena persona”.

J.C. : La mayor estupidez que he oído en mi vida. He conocido a periodistas buenísimos que claramente no eran buenas personas, o al menos no era su principal objetivo en la vida. Hablo de periodistas de los que escarban, encuentran fuentes, se meten en lugares complicados o peligrosos y sacan noticiones. Y muchas veces, para moverte por los pasillos del poder o en contextos de violencia o guerra, ser buena persona no es precisamente una virtud.

foto XAVIER CERVERA 28/01/2026 el periodista anglosajón John Carlin y la periodista catalana Gemma Nierga conversan para la vanguardia, y su suplemento especial para el 145 aniv

John Carlin y Gemma Nierga

Xavier Cervera / Propias

El oficio

G.N. : Cuando estudiaba Periodismo quería irme a Nicaragua como corresponsal y hablar del sandinismo. Pero en quinto me presenté a unas pruebas y me cogieron de presentadora. Y me he quedado ahí. Siempre he pensado que me quedé en un estadio inferior del buen periodismo, que para mí es el que representas tú.

J.C. : El que representaba en otra época, querida Gemma. Ahora soy más que nada columnista, que me parece una versión inferior al periodismo.

G.N. : Pero al menos lo representaste; yo no. Por eso me gusta hablar de periodismo y reivindicar la tarea de patear las calles. Como decía José Martí Gómez: “A mí no me gusta el silencio de la redacción, quiero que la gente grite, se pelee y salga a la calle”. ¿Se ha perdido eso?

Quiero pensar que nuestra mirada, nuestro criterio y nuestra sensibilidad no pueden ser sustituidos por la Inteligencia Artificial”

J.C. : No estoy mucho en las redacciones porque trabajo desde casa. Pero en parte se debe haber perdido porque hay mucho menos dinero, sobre todo en la prensa escrita. Cuando vine a España en 1998, los diarios ganaban fortunas. Me ficharon en El País como reportero internacional y me decían: “¿Dónde quieres ir este verano?”. Unas veces iba a África, otras a Islandia, México... El dinero no era problema y podía preparar varios reportajes. Hoy es inconcebible. El factor dinero es clave y está relacionado con el gran error de ofrecer el producto gratis durante más de una década en in­ternet.

G.N. : ¿Pero lo habría entendido el lector? Ha costado mucho que asumiera que hay que pagar por un periódico digital.

J.C. : Sí, si se hubiera hecho desde el primer momento. A eso se suma que hoy hay una enorme cantidad de información accesible con solo buscar en Google o en ChatGPT. Si tienes un mínimo de capacidad para armar una historia, puedes escribir algo plausible sin salir de redacción.

G.N. : Con dinero y más recursos se hace mejor periodismo. Y además, si los periodistas se sienten más seguros, ejercen mejor su trabajo.

J.C. : Sí, pero cada vez se necesita más gente montando el diario y queda menos dinero para que reporteros y reporteras salgan a la calle.

Inteligencia artificial

G.N. : Me gustaría hablar de esa idea de que la inteligencia artificial va a sustituir a los periodistas. Yo quiero pensar que nuestra mirada, nuestro criterio, nuestra sensibilidad, incluso nuestros silencios, no pueden ser sustituidos por la IA.

J.C. : Con la IA vamos a usar mucho menos el cerebro y la memoria. ¿Para qué recordar cosas si todo está ahí? Creo que la gente se irá atontando y leerá cada vez menos; de hecho, ya está leyendo menos, sobre todo periódicos. Así que puede que sigamos con nuestra noble profesión, pero ¿quién la va a consumir? Ahora bien, hay un sentido en el que doy gracias a Google y a la IA. Hace 15 o 20 años, cuando tenía que averiguar un dato o una fecha, llamaba al tipo de la biblioteca y volvía seis horas después, a veces cuando ya había cerrado el diario. Ahora eso se hace en un instante.

G.N. : Una IA como aliada de nuestro trabajo.

J.C. : Sí. No hay que verlo todo en negativo. Lo único que me da cierta esperanza de que quizás sobrevivamos es que los periodistas de prensa escrita aún podemos escribir con un poco más de gracia y originalidad que la IA. Tal vez lo que nos quede a los periodistas –y, en general, a los seres humanos– sea la capacidad de juicio, no solo moral, sino también basada en el sentido común.

“Son esenciales diarios como ‘Guyana Guardian’ por su voluntad de acercarse lo máximo posible a la verdad”

John Carlin

G.N. : Además, la IA muchas veces es complaciente. Nosotros tenemos que incomodar al poder, plantear la pregunta antipática que no quieren contestar. La IA te dice lo que intuye que tú quieres escuchar. Es justo lo contrario del periodismo. Si me gusta este oficio es por su función de fiscalización del poder. Y en un momento en el que el fascismo gana terreno y el trumpismo va dejando pequeños trumpistas por todos los países, ¿cómo podemos los periodistas plantar cara?

Las ‘fake news’

G.N. : Yo quiero luchar por un mundo en el que la verdad importe, cuando parece que ha perdido todo su valor. En las redes se lanzan opiniones que el público compra como verdades. Ahí tenemos que estar nosotros para defender una verdad que sigue existiendo. De todos modos, yo creo que antes también se perpetraban grandes falsedades. No podemos decir que la mentira en los medios haya aparecido ahora. ¿Cuál es la diferencia entre las grandes falsedades de antes y las de ahora?

J.C. : Es importante tener claro que no hemos inventado la mentira ni las fake news . La mentira es tan antigua como Adán y Eva. La diferencia es que ahora todo se multiplica por un millón gracias a las redes sociales. Es un tópico decirlo, pero antes el loquito del bar que contaba teorías conspirativas ahora tiene una audiencia de millones.

G.N. : Eso es una competencia tremenda para los periodistas, y me preocupa. La competencia suele ser buena porque te obliga a mejorar, pero esta no me parece sana. Son personajes que no han adquirido el compromiso que sí hemos adquirido los periodistas con la sociedad. En redes hay gente que le da igual contar una barbaridad o algo que oyó en una esquina. ¿Cómo competimos contra eso?

J.C. : Yo prefiero hablar de “no contar mentiras” antes que de “contar la verdad”, porque la verdad depende del punto de vista, pero la mentira está clara. Yo pondría ahí el énfasis.

G.N. : Cuando estudiaba Periodismo no tenía la sensación de que se nos mintiera tan descaradamente, con cámaras delante y con nuestros propios ojos viéndolo. Yo me pregunto si el trumpismo no acabará provocando algo bueno: que despertemos, plantemos cara y reivindiquemos el buen periodismo.

Nosotros tenemos que incomodar al poder, plantear la pregunta antipática que no quieren contestar”

Gemma Nierga

J.C. : Nunca ha habido tanta necesidad de un periodismo confiable que no mienta. Nunca ha habido tantas voces, disparates y locuras, ni tanta dificultad para distinguir la verdad de la mentira. Por eso diarios como Guyana Guardian , con todos nuestros errores, son esenciales por su voluntad honesta de no mentir y acercarnos lo máximo posible a la verdad. El problema es que cada vez nos lee menos gente, sobre todo las generaciones jóvenes. Y ahí se abre el campo para voces delirantes, poco serias y deshonestas.

G.N. : Y además esas voces cuestionan a los periodistas y hacen creer a los jóvenes que mentimos y que inventamos. Y tengo que explicar que no es así, que el periodismo se basa en mucho trabajo, en ir a la fuente y en comprobar.

J.C. : El problema es que la gente está cada vez menos informada y cae en el pensamiento perezoso de que mentimos. No tienen criterio. Cuanto más necesaria es la información, menos se consume.

G.N. : Ante el avance del fascismo, que se sustenta en la mentira, ¿cómo defendemos la verdad, la honestidad, la solidaridad?

J.C. : Combatiendo la ignorancia.

G.N. : Ese es nuestro trabajo. Es un compromiso enorme.

Defensa de la democracia

G.N. : Hemos dicho que el periodismo es más necesario que nunca, pero ¿debemos cargar con ese peso y esa responsabilidad? Yo creo que sí. Frente a un entorno donde cualquiera dice lo que quiere sin importar la verdad, debemos defender la democracia no mintiendo.

J.C. : Estoy de acuerdo, aunque me incomoda reconocerlo porque odio ponerme solemne. Tras más de cuarenta años trabajando hay algo que me motiva, aunque no sea consciente de ello: intentar aportar un pequeño grano de arena para un mundo más decente, más generoso y menos cruel. Pero también está el hecho de que el periódico tiene que sobrevivir.

G.N. : Y el modelo de negocio ha cambiado. Ahora importan los clics, da igual si la noticia es verdad o no. Pero esta conversación, al menos para mí, sirve para seguir reivindicando la bondad. En un mundo cada vez más cruel, hay que defenderla.

J.C. : Yo escribo gran parte de mis columnas sobre Trump o Putin. ¿Qué tienen en común? Simplificando mucho, que son lo opuesto a buenas personas. Identificar a los malos también es parte de nuestro trabajo. Lo desesperante es que algo tan evidente como que dos y dos son cuatro, no lo vean millones de personas. Pero hay que insistir.

Etiquetas
Cargando siguiente contenido...