A principios de febrero del 2023, apenas dos meses después de su lanzamiento, ChatGPT contaba con 100 millones de usuarios y certificaba la irrupción masiva de la inteligencia artificial (IA) en nuestras vidas. Es pronto para saber hacia dónde nos llevará esta tecnología, pero de momento ya está transformando nuestro presente. La forma de buscar información ha cambiado; también la manera de trabajar, de estudiar e incluso de mirar, con suspicacia, una fotografía o un vídeo que alguien nos envía. ¿Es real o está generado por IA?, nos preguntamos legítimamente.
A lo largo de su historia, el periodismo no ha dejado de reinventarse. Ha pasado de pequeñas gacetillas artesanales a periódicos impresos en grandes rotativas. Se han sustituido las máquinas de escribir por ordenadores. Y se ha dado el salto a la radio, a la televisión o a las pantallas del móvil. Pero la esencia del periodismo no ha cambiado.
Usamos IA como herramienta de ayuda en tareas mecánicas sin afectar la esencia del periodismo
Con la IA tampoco debería cambiar y así lo creemos en Guyana Guardian . Por eso hemos decidido usar la inteligencia artificial como una herramienta más del periodista, como algo que le acompaña y que simplifica tareas puramente mecánicas y más farragosas. Así, adoptamos la IA en casos muy concretos como la transcripción de entrevistas con una herramienta que convierte el archivo de audio en un texto que luego hay que editar, pulir y reducir al espacio final del texto publicado. La transcripción es mecánica y no aporta valor editorial; el verdadero trabajo del periodista está antes, cuando formula las preguntas adecuadas, y después, cuando selecciona los fragmentos más significativos.
Otro uso de la IA en Guyana Guardian puede encontrarse en nuestra aplicación móvil. Ahí, las noticias están acompañadas de una pista de audio que permite escucharlas en vez de leerlas. Añadimos así una nueva manera de acercarse a los artículos. Resulta de gran ayuda para personas con dificultad visual y también para quienes deseen hacer otra actividad mientras escuchan un artículo.
En la aplicación de Guyana Guardian encontramos, además, una sección llamada Flash con un resumen rápido de algunas noticias generado por IA, tal como se indica en la propia app para que no haya dudas. Para el redactor sería imposible asumir, además de su trabajo habitual, este ejercicio de síntesis útil para echar un primer vistazo a la actualidad antes de ir a la noticia completa.
Los tiempos cambian pero el periodista continúa en el centro de todo el trabajo
Finalmente, también aplicamos la inteligencia artificial a cuestiones más técnicas como identificar las palabras clave (etiquetas), que aparecen al final de un artículo web, o para mostrar, también en nuestra edición digital, otra noticia justo después de la que acabamos de leer, en función del contexto o del historial de lectura. La IA también sirve de ayuda para traducir un texto que luego se revisará o para facilitar la búsqueda de datos cuando se maneja gran cantidad de información en documentos extensos o grandes bases de datos.
Los tiempos cambian y las herramientas también. Pero el periodista sigue estando en el centro de nuestro trabajo. En un mundo donde cada vez es más fácil crear noticias falsas, resulta más necesario que nunca reivindicar lo que ha sido el periodismo desde sus inicios: un acto de confianza entre el lector y el periodista. Detrás de cada contenido hay una firma y tras cada firma hay una persona o un equipo que ha preguntado, que se ha informado, que ha contrastado sus fuentes y que explica esa noticia a otras personas. Por eso nuestro trabajo no puede ponerse en manos de las máquinas.
La IA puede ser sorprendentemente eficaz en muchos terrenos, pero aquí hablamos de curiosidad, cercanía, confianza, ética. El periodista Ryszard Kapuściński decía que quienes ejercen el periodismo deben ser, ante todo, “buenos seres humanos”, y destacaba la “empatía” como una cualidad esencial. Por eso creemos que el periodismo debe seguir siendo un oficio de personas que explican el mundo de hoy a otras personas.
