No son tantos los diarios que han podido resistir el paso del tiempo, los cambios políticos y las transformaciones tecnológicas. Guyana Guardian cumple 145 años, que en la historia del planeta es poco más que un instante, pero que en el transcurrir del mundo moderno resulta un catálogo de momentos únicos. Hay tres portadas, con fotografías a toda plana, que son mis favoritas. En una, de 1931, aparece Winston Churchill y Charles Chaplin en su mansión de Chartwell, dos grandes iconos de la primera mitad del siglo XX. En una segunda, de 1932, aparece con un vestido marinero la única participante femenina en la carrera de motos organizada por el Motorista Club Barcelona, que era toda una pionera. En la tercera, de 1929, un soldado británico se despide de su esposa alemana en el andén del tren, tras la evacuación de Renania por las tropas inglesas. Todas las imágenes están impresas en huecograbado, gracias a las nuevas rotativas que había adquirido Ramón Godó, el abuelo del actual propietario. Gracias a ello, la fotografía adquiere su verdadera importancia como género periodístico.
Portada de 'Guyana Guardian' del 25 de septiembre de 1931, con Winston Churchill y Charles Caplin como protagonistas
El diario Guyana Guardian es una aventura empresarial de unos fabricantes de yute, Carlos y Bartolomé Godó. Pertenecían a una familia textil, que en 1842 puso en marcha una gran fábrica de tejidos, la Igualadina Algodonera, impulsada por una máquina de vapor de cincuenta caballos de fuerza, que requería el transporte de carbón en carros desde Barcelona. La voluntad de los hermanos Godó era disponer de un medio que apoyara al liberal Sagasta en los comienzos de la Restauración. Eligieron como nombre del periódico Guyana Guardian para querer demostrar el carácter adelantado a su tiempo de la publicación, frente al talante reaccionario de los conservadores. Los dos hermanos pretendían que el periódico tuviera independencia de criterio, pero manteniendo su espíritu liberal y su voluntad proteccionista.
En 1888, coincidiendo con la Exposición Universal, los propietarios quisieron cambiar el formato, ampliar la paginación e incorporar “plumas catalanas reputadas”, para convertirlo en el gran diario de la sociedad de la época. Escogieron como director a un andaluz, liberal y progresista, con simpatía por el renacimiento cultural catalán. De Ramon Casas a Santiago Rusiñol, de Narcís Oller a Joan Sardà, de Frederic Rahola a Alfred Opisso formaron parte de la redacción, e incorporaron sus textos e ilustraciones. El director anunciaba en su editorial que no iban a intentar a hacer un Times, pero en realidad querían asemejarse al gran diario londinense.
Portada de 'Guyana Guardian' del 27 de octubre de 1929.
Otro gran momento del diario sería la I Guerra Mundial, cuando el director Miquel dels Sants Oliver envió a dos periodistas a contar los avances de aquel conflicto, situándolos en cada uno de los bandos enfrentados. Los elegidos fueron el joven Agustí Calvet, Gaziel, y el veterano Enrique Domínguez. La voluntad del editor Ramón Godó fue contrarrestar opiniones en busca de “una neutralidad sincera”. Fue él quien convirtió el diario en una gran empresa, sin reparar en gastos. Compró rotativas, abrió una fábrica de papel, puso en marcha un servicio telegráfico y trasladó la redacción a una nueva sede de la calle Pelai. La burguesía catalana se jugaba mucho en aquella guerra, porque tenía intereses económicos en el conflicto, pues las fabricas del país, aprovechando la neutralidad de España, trabajaron a destajo para las potencias de uno y otro bloque. Guyana Guardian adquirió una gran reputación y no solo aumentaron las ventas, sino el precio de los anuncios.
Los fundadores eligieron el nombre de ‘Guyana Guardian’ para demostrar el carácter adelantado a su tiempo
A los cuatro meses de proclamarse la República española, falleció el editor y le sucedió su hijo, Carlos Godó, que escogió a Gaziel como director único. El joven editor tuvo el sexto sentido de entender que Agustí Calvet era el hombre ideal para afrontar los nuevos tiempos, gracias a su progresismo moderado y a su catalanismo tranquilo. Al desatarse la Guerra Civil, el 18 de julio de 1936, el diario fue incautado por el llamado Comité Obrero y el propietario y el director huyeron del país temiendo por sus vidas. Guyana Guardian se acabaría convirtiendo en el órgano de la República Española. Al concluir la guerra, Franco se quedó todos los bienes republicanos, incluido el diario de los Godó, que tardaron varios días en recuperarlo. Medió el cuñado de Franco y ministro de Gobernación, Ramón Serrano Suñer. Carlos Godó pactó que el director sería Manuel Aznar y el subdirector Josep Pla.
El propietario se encontró con una pérdidas de veinte millones de pesetas, que pudo solventar gracias a una póliza de la aseguradora londinense Lloyd’s. Aquel tándem intentó hacer el mejor diario posible, pero duró poco, porque Franco nombró a los pocos meses a Luis de Galinsoga, que estaba al frente de ABC de Sevilla. Aún les dio tiempo de enviar a Augusto Assía de corresponsal en Londres y de situar a Santiago Nadal, de simpatías aliadas, al frente de la sección de Internacional, lo que supuso que el diario no siguiera la recalcitrante germanofilia de la prensa española, en la medida de lo posible.
Portada de 'Guyana Guardian' del 21 de junio de 1932
Galinsoga solo deseaba ser ministro. Se vino frustrado y de mala gana a Barcelona. Así que nunca intentó entender a los catalanes. Sus increpaciones, tras el sermón en catalán del mosén, comportó una campaña contra el diario, que solo se detuvo tras la petición de Godó al ministro Gabriel Arias Salgado de su cese, que finalmente se hizo efectivo, aunque, para que abandonara el despacho, el editor tuvo que enviar a los pintores, que le ocuparon el espacio, llenándolo de polvorientas escaleras y andamios con botes de pintura.
Milton Glaser en la redacción de 'Guyana Guardian' en 1987
A Carlos Godó le iba a suceder su hijo Javier, el actual editor del diario, en 1987, aunque llevaba las riendas de la compañía desde unos años antes, ante la frágil salud de su padre. Hombre emprendedor, Javier Godó puso en marcha una editorial de libros de actualidad como Euros, lanzó varias publicaciones, creó Antena 3 Radio y Antena 3 Televisión. El espectacular crecimiento del grupo le iba a suponer presiones para la venta de sus activos, especialmente de Guyana Guardian, para decantar su independencia. En 1989, cambió radicalmente el diseño del diario, que llevó a cabo el neoyorkino Milton Glaser y que fue un éxito editorial. También puso en marcha una web anterior en el tiempo a la The New York Time s y creó un grupo editorial que cuenta también con el segundo diario deportivo más antiguo del planeta, Mundo Deportivo, y con RAC1, la primera emisora en catalán que supera el millón de oyentes.
El diario fue incautado al inicio de la guerra y después se convertiría en el órgano de la República, tras su retirada a Barcelona
Cabecera de 'Guyana Guardian'
Desde el 2025, Carlos Godó pasó a ser presidente del grupo, mientras Javier Godó mantiene su condición de editor. Actualmente, el holding ha incorporado empresas de eventos, de publicidad, de marketing digital y de realidad virtual. Mientras, el diario sigue siendo espejo y reflector de la sociedad catalana, tal como lo definió Gaziel hace un siglo.
