Nada detiene a Oriol Cardona (31) y Ana Alonso (31), los deportistas del año, superhéroes que han hecho trending topic del esquí de montaña, esa disciplina que se conoce como skimo entre las gentes de la burbuja blanca.
Al oro (Cardona) y el bronce (Alonso) del jueves en los sprints individuales, ambos le han sumado otro bronce, ahora juntos y en el relevo mixto, en este sábado que ha entronizado al fondista Johannes Klaebo (sexto oro, ya tiene once en total; en la historia del olimpismo solo le supera Michael Phelps, con 23) y casi clausura Milano-Cortina d'Ampezzo, convirtiendo esta aventura en un episodio único en la historia de nuestro país.
Si hasta hace unos días el deporte blanco español había sumado un total de cinco podios en casi cien años y 24 ediciones (con un solo oro, el de Paquito Fernández Ochoa en el slalom de Sapporo 1972), ahora la cifra se ha elevado hasta ocho, una proeza para un país mediterráneo, el más meridional de Europa, que vive rendido a los deportes de verano.
(Y las características de sus Centros de Alto Rendimiento lo corroboran: los grandes proyectos de tecnificación se concentran en el tenis, el atletismo, la natación, la gimnasia... Tras un laberinto de gestiones burocráticas, Ander Mirambell ha logrado que el CAR de Sant Cugat instale una rampa de cincuenta metros junto a la pista de atletismo, herramienta ideal para la arrancada de un trineo, para el bobsleigh, el skeleton o el luge).
Oriol Cardona, este sábado en Bormio
Oriol Cardona se ha formado y se entrena en el Centro de Alto Rendimiento de Font Romeu, al sur de Francia (lo ha hecho él y prácticamente todo el equipo de skimo español: hoy residen allí catorce especialistas, incluidos Ot Ferrer y María Costa, también olímpicos en Milano-Cortina, que comparten un apartamento), y el dato ilustra las peculiaridades de esta anomalía.
El éxito de este sábado se ha basado en un ejercicio estratégico, también condicionado por sendos errores técnicos de Ana Alonso: en el primero de sus dos turno cerraba segunda, a diez segundos de la francesa Emily Harrop, pero se le han atascado las fijaciones y se le han volatilizado otros siete segundos. Cuando daba paso a Cardona, lo hacía quinta, con el otro francés, Thibault Anselmet, ya muy por delante.
Ana Alonso y Oriol Cardona, bronce este sábado en el relevo mixto del skimo, en Bormio
La solidez de Cardona, sin embargo, corregía la deriva. Luchando con el suizo Jon Kistler, ambos le robaban tres segundos a Francia mientras descolgaban a los italianos.
En el tercer relevo, Alonso se mostraba sufriente y sufridora. Finalmente desbordada por la suiza Marianne Fatton, Alonso volvía a complicarse la vida en la última transición, se descalzaba fuera de la zona, la sancionaban con tres segundos, volvía a ser quinta en la entrega del turno y forzaba la proeza de Cardona. Contemplando a Cardona, lloriqueaba y se llevaba las manos a la cabeza.
Con Francia y Suiza ya lejísimos (oro y plata al final), Cardona recuperaba los tres segundos de castigo y volaba hasta el bronce en un desenlace agónico: devorados por la incertidumbre, los españoles han tenido que esperar cinco minutos hasta recibir la confirmación del podio: nadie había presentado ninguna reclamación y su bronce era bronce, y no una descalificación provocada por el último error de Alonso.
Y así, se derrumbaban, maravillados en el Stelvio Ski Centre de Bormio.
En el territorio de suizos, escandinavos, franceses, italianos, incluso estadounidenses y canadienses, los españoles del skimo son una rareza, pero también la consecuencia del empecinamiento federativo y, sobre todo, de las apuestas personales.
En el territorio de suizos, escandinavos, incluso estadounidenses y canadienses, los españoles del skimo son una rareza
Cuatro años atrás, Oriol Cardona era un corredor de montaña que disputaba pruebas internacionales con resultados prometedores. En el 2019, ganaba pruebas de la prestigiosa Buff Epic Trail y acababa bronce en el Mundial de Mountain Running. En el 2020, era sexto en la Golden Trail Championship.
Los expertos en la materia le catalogaban como el heredero de Kilian Jornet. Suyo era el futuro del trail de montaña, o eso se decía. Y entonces, al año siguiente, una noticia iba a revolverlo todo: el COI anunciaba la incorporación del skimo en el programa olímpico de Milano-Cortina 2026.
Oriol Cardona, este sábado mientras el fisioterapeuta recoge sus esquís
Y ahí, todos le daban la vuelta al calcetín: Cardona, Alonso, también Ot Ferrer (quinto el jueves en el sprint) y María Costa, todos se miraron entre sí y se dijeron:
-¿Y si...?
Paradojas de la vida: a esas alturas, Kilian Jornet ya no tenía margen de maniobra; para entonces ya tenía 33 años, el autobús del skimo se le había escapado, era una celebridad del trail running y andaba enfrascado en proyectos de exploración y autoconocimiento; aun así, en Milano-Cortina, Jornet juega un papel importante: hace un año se integraba en el equipo de Cardona como asesor técnico; en estas semanas les hemos visto entrenándose juntos, atacando cumbres en la canícula noruega, nos lo mostraban en las redes sociales.
Así que los especialistas del skimo se enfrascaron.
Serían olímpicos.
O al menos, lo intentarían.
El Consejo Superior de Deportes (CSD) y la Federación Española de Deportes de Montaña y Escalada (FEDME) cazaron la propuesta al vuelo. Interpretaron la oportunidad y pusieron el dinero.
El CSD cuadruplicó su apoyo a la FEDME. En el 2018 invertía 604.077 euros. En el 2025, la cifra había crecido hasta los 2.580.537. El salto permitió la profesionalización de sus especialistas y multiplicó los presupuestos generales de la FEDME, en partidas que crecían a un ritmo del 28% anual. También se estructuró un intenso calendario nacional de skimo. En esta temporada 2025-26, la FEDME ha organizado diez pruebas oficiales, lo nunca visto en otros tiempos, cuando los especialistas debían frecuentar los escenarios extranjeros.
De súbito, los esquiadores de montaña españoles se dejaron ver en las colinas de Cambre d'Aze, en el Pirineo francés. También aparecieron en las serpenteantes carreteras de la Cerdanya y Sierra Nevada, fajándose con los patines en línea. Estos especialistas lo tocan todo: patinan, corren montaña arriba, incluso pedalean.
La bicicleta iba a darle un disgusto a Ana Alonso: hace cinco meses era atropellada por un coche mientras se entrenaba en Sierra Nevada. Se rompió el ligamento cruzado anterior y el ligamento colateral interno de la rodilla izquierda. También sufrió un edema óseo, una fisura de maléolo y una luxación acromioclavicular. En aquellos días colgó vídeos. En ellos, se mostraba tan desesperada como determinada. Su recuperación, a modo de contrarrelojista, ha sido ejemplar, se diría que milagrosa.
La apuesta institucional por el skimo también facilitó concentraciones en escenarios europeos.
Enseguida llegaron resultados excelentes. Oriol Cardona capturó siete podios mundiales, incluidos los oros del 2023 y el 2025. Ana Alonso le siguió la estela, con la plata en el relevo mixto del 2025. Ot Ferrer y María Costa, más jóvenes, han ganado títulos en las categorías inferiores. Los especialistas interpretan que el futuro es suyo.
El presente, sin embargo, le corresponde a Oriol Cardona y Ana Alonso, los treintañeros que han hecho del skimo un asunto de Estado, quién lo iba a decir en un país de sol y balompié.



