Europa se despierta tarde
EL BOLETÍN DEL DIRECTOR
En manos de Trump

Soldados daneses, realizando ejercicios en Groenlandia

Buenos días,
El informe de la Administración Trump sobre su estrategia de seguridad nacional y la ambición expansionista americana en Groenlandia han abierto los ojos de una vez por todas a la opinión pública europea sobre el final del vínculo transatlántico. Hace ya muchos años que diversos observadores y políticos europeos clamaban sobre la excesiva dependencia de la defensa europea respecto a los Estados Unidos y la necesidad de reinventarse en un nuevo proyecto común.
Como sucede siempre en la burocrática Bruselas, por papeles no va a ser. En el primer semestre de 2025, la Comisión Europea impulsó la preparación del Libro Blanco de defensa europea 2030, el Plan ReArmar Europa y un paquete de simplificación administrativa ómnibus en cuestiones también de defensa. Objetivos: facilitar una industria propia, despliegue más rápido de las tropas, impulsar una innovación tecnológica y, sobre todo, superar la dependencia americana.
En noviembre de 2024, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, presentaba el llamado informe Niinistö, con el nombre de este político finlandés, que ponía las bases de este proyecto de defensa. Las verdades del barquero, como los informes de Enrico Letta o Mario Draghi, pero en materia de seguridad.

El problema es que esta desamericanización es actualmente una utopía. No solamente porque las fuerzas armadas europeas dependen de Estados Unidos en cuestiones claves como la inteligencia o el armamento, es que las tropas americanas están desplegadas por todo el continente y son hoy el principal argumento defensivo de Europa. Si Vladímir Putin tiene un mal día y se le ocurre invadir Polonia, la principal respuesta de la OTAN partirá de la base alemana de Ramstein, donde se alojan más de 16.000 militares americanos. En Europa existen entre 80.000 y 100.000 soldados estadounidenses repartidos en unas 30 bases militares. Es difícil pensar que el agresor que quiere invadir Groenlandia es el mismo que nos protege de un eventual ataque ruso.
Europa no puede prescindir de la ayuda americana de un día para otro. En la OTAN, Estados Unidos es el pilar militar de la organización ya que aporta el 70% de todas sus capacidades reales. Sin sus equipos de defensa antimisiles, ciberdefensa, inteligencia con satélites y sus capacidades de transporte aéreo, Europa poco puede hacer.
Los proyectos europeos de potenciar su defensa chocan, además, con la dura realidad. Hay una falta de cooperación crónica entre todos los países que priorizan sus propias industrias antes que hacer proyectos conjuntos. La propuesta de Pedro Sánchez en la reciente entrevista que publicamos aludía a un gran pacto por la defensa entre los estados miembros en un ejercicio de buena voluntad más que una posibilidad tangible. El propio Sánchez ya aludía a una Europa de dos velocidades, ya que este gran acuerdo es muy difícil que se pueda conseguir con el concurso de todos los 27.

Aunque no es defendible, se puede entender la actitud sumisa del secretario general de la OTAN, Mark Rutte, ante un Trump desatado. Nos guste o no, la ayuda de los Estados Unidos es clave para contener a Rusia en el frente de Ucrania y es nuestro gran protector en suelo europeo. ¿Le da esto carta blanca para quedarse hoy Groenlandia, mañana Islandia y pasado lo que le venga en gana? No. En absoluto. Europa debe plantar cara y jugar fuerte sus opciones económicas de castigar a las empresas norteamericanas. Pero hay que valorar que después de la Segunda Guerra Mundial, Europa se ha beneficiado de la Guerra Fría para rearmarse a coste muy reducido y ahora paga las consecuencias de la dependencia americana.
Un proyecto con una defensa propia, basado en industrias y tecnología europea, con tropas del continente y sin vínculos con los Estados Unidos es una apuesta fácilmente aplaudida por todos. El problema es cómo hacerlo. Europa se ha despertado muy tarde y ahora ve con terror como el buen aliado, el gigante del Primer Mundo que siempre estaba listo para ayudarnos se ha convertido en enemigo y ya se ha cansado de protegernos.
Lo único positivo del menosprecio americano a Europa y la contundencia del informe de estrategia de seguridad nacional de Trump es que ya no hay dudas de que este es el único camino que le queda a Bruselas para liderar el gran salto en defensa. Hacerlo va a ser muy difícil y se requieren liderazgos fuertes que piensen en el continente en su conjunto y no en las casuísticas de cada país. El momento tampoco parece el más adecuado cuando los partidos de derecha extrema están a punto de entrar en la mayoría de los gobiernos en Francia, Alemania, Reino Unido y también en España.
Hay veces que los problemas se acumulan y vienen todos juntos. Le llaman tormenta perfecta. Y la OTAN, como resume muy bien Eusebio Val en este artículo, ya no volverá ser lo que fue. La confianza está rota.
Como siempre, les dejo aquí algunas otras noticias de esta semana que creo que no se pueden perder
Esta semana hemos tenido una nueva edición de los Foros de Vanguardia con los grandes Ferran Adrià y Joan Roca. Aquí pueden ver íntegra la sesión.
Otra estupenda crónica de nuestra corresponsal Catalina Gómez Ángel desde Teherán explicando la desilusión de los iraníes al ver que su revuelta no acaba de fructificar.
Y otra desde Caracas de Luis Ernesto Blanco sobre la gran crisis geopolítica de Venezuela.
Una buena investigación del equipo de A Fondo sobre las personas que murieron en el olvido en los psiquiátricos catalanes durante la guerra civil.
La política de Trump puede provocar boicots al Mundial y a los Juegos en los Estados Unidos, explicado por Alberto Martínez.
Un buen trabajo de Lara Gómez Ruiz, que divulga textos inéditos del poeta Federico García Lorca.
Un sentido artículo personal de un exdirigente de la Administración de Bill Clinton sobre el momento que se vive en América.
Un ejercicio de narrativa visual sobre Groenlandia.
Y otro sobre las amenazas de las armas nucleares de Rusia.
Y ESTOS SON MIS ARTÍCULOS DE LA PASADA SEMANA:
-Martes, 20 de enero: Que dure la concordia
-Miércoles, 21 de enero: Exigencia sí, psicosis no
-Jueves, 22 de enero: Dudas bien razonables
-Viernes, 23 de enero: Operación Maduro en Nuuk
-Sábado, 24 de enero: No solo descarrilan trenes
-Domingo, 25 de enero: Si Sánchez quiere repetir...








