Los progresos del hombre sándwich empresarial
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Sabadell, IAG, Santander o Air Europa promocionan a directivos de la casa en vez de tirar de fichajes galácticos
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Un hombre sándwich en las calles de Londres

Hasta que Ruiz-Gallardón los prohibió en el 2009, era habitual ver hombres sándwich en la madrileña Puerta del Sol. Sí, hombres sándwich, hombres anuncio, de esos que portan un cartelón delante y otro detrás unidos en forma de peto por una correa, por lo general con el mensaje Compro oro. Era allí, en torno a esta castiza quimera del oro, donde estos antiguos hombres sándwich ejercían hasta hace poco su triste oficio. No se crean que han desaparecido del todo. Ahora lucen chalecos reflectantes por algún extraño motivo de color naranja, a un paso de llevar una baliza V16 sobre la cabeza. El espectro del hombre sándwich sigue vivo en la Puerta del Sol, recordándonos nuestra existencia misma. ¿Qué somos si no hombres y mujeres emparedados? ¿Acaso no vivimos con la velocidad de un sándwich, aprisionados entre dos rebanadas, prestos a resultar devorados? Jaume Masdeu ya escribió hace unas semanas sobre la generación sándwich, la que cuida de padres e hijos. Pero el género da para más. Por cierto, el oro está por las nubes, como comenta aquí Luis Florio.
Todo esto viene a cuento de los puestos sándwich, de esas posiciones intermedias en la jerarquía empresarial en las que el afectado ha de atender los quehaceres de los subordinados mientras sufre la presión de las alturas. Miles o incluso cientos de miles de personas se dedican a diario a gestionar equipos con mayor o menor destreza emocional mientras reciben desde arriba una presión en forma de objetivos y resultados. Son los mandos intermedios, esos que a veces taponan el malestar de la plantilla para que no se note allí arriba y otras trasladan abajo la cólera divina de los dioses. A veces informan de la realidad a sus superiores, otras les hacen creer que allí abajo no hay que más que remansos de paz. Unas veces se deleitan con sadismos en su pequeña parcela de poder, otras se abruman por la responsabilidad y metabolizan todos los males. Los sándwich de las empresas, vivir para contarlo.
Estos meses del año son muy propicios para los relevos empresariales. Elisenda Vallejo habla aquí de tres movimientos de primera magnitud, que encumbran más si cabe en un lapso muy breve de tiempo a algunos de los directivos españoles más top del momento. La manchega Belén Garijo pasará de dirigir Merck a Sanofi. El madrileño Enrique Lores tomará las riendas de PayPal tras unos años al frente de HP. El también madrileño Pablo Isla, ex consejero delegado de Inditex, sumará a su cargo como presidente de Nestlé el de vicepresidente de L'Oreal.
Trazas de sándwich. Ninguno de ellos es ahora un hombre sándwich, todos se hallan en la rebanada superior, pero es posible apreciar algunas trazas de un pasado mezclado con el jamón de york y las lonchas de queso y la hoja de lechuga. Sobre todo en el caso de Lores. En su último año de carrera como ingeniero industrial en València, fue reclutado por unos californianos procedentes de HP para ejercer de becario. Lo que se presentaba como un verano de prácticas en San Diego acabó convertido en una carrera profesional de 36 años dentro de la misma empresa, de HP, un enorme sándwich con muchas plantas. Fue pasando por todas ellas, rebanada a rebanada, escalón a escalón, hasta acabar convertido en el consejero delegado. En sentido literal, ha estado en todas las salsas. Si en Estados Unidos funciona el mito de los jóvenes que crearon una multinacional en un garaje, en España siempre hemos apreciado otro mito, el del botones que llega a jefe del banco tras comer muchos sándwiches.

¿Es buena idea poner al frente de una compañía a un hombre o a una mujer sándwich? ¿Funcionan las promociones internas? A diferencia del rutilante fichaje procedente de otra empresa, el directivo crecido en la casa puede presumir de eso, de conocer bien la organización, de dominar su cultura, de interpretar por los ruidos de la máquina de vending cuándo se han acabado los cacahuetes. Es capaz incluso de recordar los muros con los que la compañía se ha dado de bruces, de saber lo que funciona y lo que es mejor no probar. A quien una vez descargó palés nunca podrá engañarle el jefe de almacén. Por eso, a veces promocionar a un hombre sándwich es una apuesta segura por la continuidad. Sin embargo, siempre habrá un punto débil, un envés: el desconocimiento del enemigo. Carencia relevante cuando las cosas no van tan bien y lo que sucede allí fuera sobrepasa los esfuerzos de la organización. Esta idea aparece por cierto en el archicitado El Arte de la Guerra, de Sun Tzu.
El razonamiento puede aplicarse en sentido contrario. Fichar un nuevo consejero delegado aporta una visión exógena, abre las ventanas de par en par. Que corra el aire. Dalí decía que del Prado rescataría el aire de los cuadros de Velázquez --esto no viene a cuento, pero da igual--. La amplitud de miras puede revitalizar la empresa con métodos nuevos. Y el directivo, aportar experiencia en necesidades concretas, desde reestructuraciones hasta negociaciones con los acreedores, pasando por el dominio de las influencias y las relaciones públicas. Es el caso de Gonzalo Urquijo en Abengoa y Talgo, o de Fernando Abril-Martorell en Urbaser, vendida estos días a Blackstone y EQT por más de 5.000 millones.
Sin embargo, el fichaje galáctico tiene en su contra las resistencias de una organización que puede recibirlo como un cuerpo extraño y fabricar sus propios anticuerpos para expulsarlo. No faltará quien aguarde el momento idóneo para trasquilarlo, como ocurre en el mundo del fútbol cuando el entrenador no pertenece al gremio de exjugadores. El caso más sonado de conflicto al intentar incorporar un directivo estrella a la organización fue el del Santander con Andrea Orcel. Y eso que no llegó a materializarse. Anna Buj repasa aquí la trayectoria de este tiburón de la banca italiana.
De vuelta a los hombres y mujeres sándwich, estas semanas algunas grandes empresas han decidido ascender a directivos de la casa a puesto de máxima responsabilidad en vez de recurrir a fichajes en el lluvioso mercado de invierno. No son mandos intermedios en sentido estricto porque ya vienen desempeñando importantes responsabilidades, pero sí promociones en las que no faltan trazas de hombre sándwich. Correr el escalafón ocasiona una cadena de movimientos y es también una sana señal para la plantilla: se apuesta por el talento interno, algún día usted también podrá alcanzar la rebanada suprema, anímese, deje de amenazarme con la grapadora. Algunos ejemplos:

Marc Armengol. El nuevo consejero delegado del Sabadell lleva en el banco desde el 2002, desempeñando responsabilidades en áreas como la tecnológica, la de operaciones y la de organización. Eso le permitió estar al corriente de las integraciones de otras entidades realizadas en los últimos años. También ha sido directivo del Sabadell en Estados Unidos y, en misión especial, el encargado de poner en marcha la filial en México. Recaló en el Reino Unido, en la filial TSB, y su antecesor, César González-Bueno, le confió además la dirección de operaciones y tecnología del grupo. Así entró en el comité de dirección. Toda esta experiencia ha convertido a Armengol en un techie descorbatado, idóneo para dirigir el banco, como indica aquí Eduardo Magallón.
Antonio Barrionuevo. El recién nombrado director financiero de IAG es un ejemplo de apuesta por directivos de la casa al asumir responsabilidades vacantes. Aparte de acompañar a otro español, Luis Gallego, al frente del grupo de aerolíneas, el interés de su ascenso está en el modelo de meritocracia aplicado. Barrionuevo deja la dirección financiera de British Airways, que será ocupada por Gabriel Perdiguero, director financiero de Iberia, cuyo cargo asumirá Joana de Epalza, directora financiera de Vueling, a quien reemplazará Raúl Arévalo, que lleva diez años en la empresa. Cuatro personas de la casa, más las que no se cuentan, subiendo un peldaño al compás. ¿No es una danza hipnótica?
Mahesh Aditya. Detrás del nombramiento a finales de enero del nuevo consejero delegado del Santander en Reino Unido hay también una cadena de reemplazos basado en la promoción interna. Aditya, que lleva en realidad desde el 2017 en el cargo, será sustituido como responsable global de riesgos por Pedro Castro e Almeida, que lleva en el Santander desde 1993 y que dejará la dirección del negocio en Portugal, donde será sustituido por Isabel Guerreiro, responsable hasta ahora del área digital en Europa.
Hay más ejemplos muy recientes. Air Europa ha designado consejero delegado a Richard Clarck, un directivo que, pese al nombre, lleva desde 1987 en la aerolínea de Globalia, informa Noemi Navas. Ana Jaureguizar acaba de convertirse en presidenta de L'Oreal en España tras más de veinte años en la compañía, a la que entró como jefa de área de travel retail. Elena Maestre, trabajadora desde sus inicios de Telefónica, será la nueva directora financiera de Tech. Inês Lima dirigirá McDonald's tras más de diez años en el grupo. El nuevo consejero delegado de Toyota en España, Francisco Berrocal, lleva en la empresa desde el 2002. Hombres y mujeres sándwich que han roto el techo de rebanada. O como se llame el pan de hamburguesa, en el caso de McDonald's.

Todo ello mientras en las alturas de las grandes cotizadas prosigue el movimiento propio de estas semanas de convocatoria de juntas de accionistas. Estos días hemos sabido que Francisco Reynés renovará hasta el 2030 como presidente de Naturgy, lo que coincide con una reordenación del consejo en la que el fondo australiano IFM gana peso tras el recorte de la participación de BlackRock, indica aquí Gabriel Trindade. Antonio Llardén, presidente de Enagás, también saldrá reelegido en la próxima junta de accionistas. La empresa ha recuperado el beneficio, informa Pilar Blázquez.
En fin. Hay cierto fatalismo en la condición del hombre y mujer sándwich, de la que nunca podremos escapar: por mucho poder que tengamos, siempre habrá alguien que nos gobierne. Ya lo dijo Bob Dylan en su canción Gotta Serve Somebody: podrás ser campeón de mundo de pesos pesados, el embajador de Inglaterra, el Señor o el mismísimo diablo, pero siempre tendrás que servir a alguien. ¿Acaso no creen que algunos consejeros delegados se despiertan en mitad de la noche angustiados por la necesidad de complacer a los insaciables accionistas? Todos vivimos emparedados en un sándwich, temerosos de resultar devorados. Dicen que el más insigne de todos ellos fue el que se estaba comiendo Gavrilo Princip, aquel joven nacionalista de la Mano Negra, poco antes de asesinar a Francisco Fernando y desencadenar la Primera Guerra Mundial. Conforme a la leyenda, se fue a una charcutería a tomarse un sándwich tras fracasar en el intento de matar al archiduque. Fue en ese momento en que vio pasar al heredero al trono austrohúngaro, cuyo coche se averió delante de él, circunstancia que no desaprovechó para dispararle. Un sándwich tuvo la culpa de todo. Pueden imaginarlo, mordisqueado sobre la acera en una calle de Sarajevo, ajeno al revuelo. Un sándwich siempre tendrá también la culpa de que haya quien empeñe a la desesperada las joyas de la familia en la Puerta del Sol.
Otras noticias de la semana

· Aena choca con las aerolíneas al proponer subidas de tasas aéreas. El consejo de administración del gestor aeroportuario calcula que su ambicioso plan de inversiones reguladas de 9.991 millones de euros en los aeropuertos españoles entre el 2027 y el 2031 requerirá unas subidas anuales de tasas aéreas del 3,8%. El incremento es de apenas 43 céntimos de euros de media al año por viaje ya ha provocado un encontronazo con las aerolíneas, incluida Ryanair.
· Telefónica concreta la primera adquisición de la era Murtra. La compañía y sus socios de la joint venture Nexfibre, en la que participan también Liberty Global y el fondo de capital riesgo francés InfraVia, han acordado la compra de Netomnia, el segundo operador de fibra del Reino Unido, por unos 2.300 millones de euros.
· Repsol pedirá 125 millones por el apagón. La compañía cerró 2025 con un resultado neto de 1.899 millones de euros, lo que supone un aumento del 8,1% respecto al año anterior, informa Pilar Blázquez. Entre sus novedades están la de que prevé elevar un 50% la producción en Venezuela y la de que reclamará 125 millones de euros por el apagón.
· Un fondo activista irrumpe en Indra para apoyar a Escribano. El fondo activista Third Point ha entrado en el capital de Indra y ha lanzado un mensaje en favor de la fusión de la empresa con Escribano Mechanical & Engineering (EM&E), perteneciente a la familia del presidente de la compañía, Ángel Escribano. El movimiento se produce en pleno proceso de debate en el seno del consejo de administración sobre la operación, después de que el Gobierno haya comunicado su rechazo al movimiento, informa Fernando H. Valls.

